Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 7 Mayo, 2012


A Eduardo Méndez y a sus jugadores no les vamos a pedir disculpas.
Vamos a aplaudirlos.

Estábamos seguros de que el Saprissa los iba a derrotar cómodamente en el juego de vuelta y así lo dimos a entender en nuestro comentario previo a ese partido, en mucho porque teníamos claro que Alexandre Guimaraes se había trazado una ruta exitosa que contempló renunciar a la ventaja deportiva priorizando la eliminación de Liga Deportiva Alajuelense, hecho que se consumó con la pobre presentación de los morados ante el Herediano y la fácil victoria de estos.
Como llevé palo por esa afirmación que dictó mi corazón y conciencia y que aún sostengo, en mi mente no cabía la posibilidad de que Santos eliminara al Saprissa, probablemente para dar trayecto a mi atrevida conjetura, cuestionada, criticada y repudiaba por decenas de voces que hoy, con el triunfo del “Team” en Pérez Zeledón, hallan más argumentos para destrozar mi tesis.
Simple y llanamente el Saprissa fue otra víctima de este Herediano que se clasifica a la final de forma invicta desde que lo arropó Odir Jacques, y lo de Tano fueron meras alucinaciones derivadas de su “pasión rojinegra”.
El Saprissa hace rato que está en la calle y por eso lo derrotó Herediano; apenas pudo con Santos en el juego de ida y el sábado, los guapileños le devolvieron la receta. A don Guima le salió el tiro por la culata y quedó Saprissa eliminado por la famosa ventaja deportiva a la que “renunció”, según Tano, en el juego ante los florenses.
Esto afirma la otra acera.
Dejemos las cosas así y retornemos a las semifinales.
Eduardo Méndez le puso al Saprissa una formación ordenada que se montó en algunos pilares como los volantes Osvaldo Rodríguez y Randall Porras y el atacante Erick Scott en un partido excepcional. Santos metió su gol por la ruta tradicional y supo cuidarlo sin excesos ni fatigas, apoyados en la ineptitud y pobreza futbolística de su contrincante.
En el Valle, cuando Pérez Zeledón se dispuso a ir por el partido con el ingreso de Néstor Monge y éste empezó a liderar peligrosos ataques, cayó el gol circunstancial de Víctor Núñez que dio paso a la fiesta florense, pues el equipo se creció, estimuló, ofreció sus mejores galas y empequeñeció a un rival que antes del 1-0, estaba para mayores cosas.
Odir Jacques, el “chavalazo” Odir, como escribimos ayer, se salió de nuevo con la suya.

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