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Sábado, 17 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 05 mayo, 2012



El éxito que ha tenido Odir Jacques como técnico del Herediano es un rechazo a la planificación en el fútbol, comprueba que el fútbol es un simple juego, abre la interrogante de si será cierto que hay equipos que juegan solos; ratifica que la experiencia, el colmillo, el sentido común, la alegría por el juego y una mente positiva pueden hacer cambiar a cualquier equipo en el mundo.
Como sustituto emergente y relevo de Jafet Soto, un técnico que planificó la pretemporada, pidió refuerzos y cerró un gran torneo anterior, Odir se hizo cargo de la dirección técnica del Herediano de un día para otro, puso a ganar al equipo, lo mantiene invicto y lo clasificó a semifinales.
¿Habrá algo de planificación en el trabajo de Jacques?
La respuesta es negativa.
No se puede planificar de un día para otro.
De ahí que el éxito en el trabajo de Odir hay que buscarlo en otras aristas y la primera es su personalidad. Odir siempre ha sido un tipo alegre, positivo, de buen carácter y semblante, de muy buena relación con la prensa, un hombre de fútbol accesible, de bajo perfil pese a sus conquistas como jugador y técnico, en fin, como dirían algunos ¡un chavalazo!
Al brasileño le costó muchísimo menos poner a ganar al Herediano que aprender a hablar en español, asunto que aún no consigue y el éxito en los resultados del “Team”, se basan en los tantos y tantos años que suma Odir en el entorno inmediato del fútbol costarricense, que le alcanzan y hasta le pueden sobrar para poner a caminar a un equipo que como bien lo dijo, cuenta con una de las mejores nóminas del fútbol criollo.
Un entrenador avispado, astuto, agresivo en su juego, con mentalidad ofensiva y con buen plantel, urge de un buen cuerpo técnico asistente, un preparador físico eficiente, que el resto lo aportará su sabiduría en el desarrollo del juego.
Con Odir Jacques de técnico, el Herediano tiene las puertas abiertas para dar el golpe en Pérez Zeledón y meterse a la final. Si fuera otro el estratega del equipo, no me atrevería a afirmar lo mismo.
Si Pérez Zeledón quiere el pasaporte a la final, tiene que asfixiar, presionar y no dejar pensar ni armarse al rival; al Herediano de Odir no se le pueden dar alas ni espacios, porque va a volar a puerta enemiga una y otra vez. Hay que apagarle los motores al avión del “Team” porque si Mauricio Wright permite que se eleve, puede llegar a Marte.

gpandolfo[email protected]