Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 21 Marzo, 2012


Ya el Barcelona se puso a cinco puntos del Real Madrid.
La victoria de los catalanes ayer frente al Granada, les mete más presión a los merengues que hoy juegan ante el submarino amarillo, que hace honor a su nombre, hundido en los últimos lugares. Sin embargo, el Villarreal es un rival de cuidado.
Está por verse y esto puede darse a partir de la jornada de hoy, si ese golazo de Santiago Cazorla en el minuto 90, que le dio al Málaga el empate uno a uno el domingo ante el Real Madrid se convierte en el arranque del ansiado descalabro que desean los millones de seguidores del Barcelona en todo el planeta, que permita finalmente que sea cazado en la cima el equipo de José Mourinho, (Pepillo, como le dice Pilo Obando).
En principio, lo sucedido en el choque Madrid-Málaga fue visto por la prensa deportiva española como sabrosa revancha para el técnico malagués, Manuel Pellegrini.
Recordemos que el cotizado entrenador chileno dirigió en la Casa Blanca y tuvo números excepcionales, que lo hicieron convertirse en un hombre récord pero sin títulos para el Madrid.
Con este ingeniero al mando, el Real logró la mayor puntuación en la Liga, 96 unidades de 114 posibles: mayor número de victorias en casa (18) y mayor número de victorias totales (31). A pesar de estas conquistas, Pellegrini salió por la puerta de atrás de la Casa Blanca, por lo que se llamó en su momento “el alcorconazo”, luego de que el Madrid fue eliminado de la Copa del Rey por el Alcorcón, un club de la segunda B y también quedó fuera de la Champions.
El chileno fue decapitado y cada vez que visitaba el Real Madrid, llevó palo, inclusive un 7-0 que le metieron al Málaga en el Bernabéu la temporada anterior. De ahí lo sabroso que le supo a don Manuel ese agónico empate que recortó la ventaja merengue a ocho unidades, más corta ahora tras el triunfo ayer del Barcelona.
Ese gol de Santi puede ser histórico si el Real Madrid se derrumba mentalmente; la ruta del cuadro de Mourinho es bien complicada, porque después de visitar hoy al Villarreal, debe ser visita ante Osasuna (mi equipo que ya derribó al Barcelona), Atlético de Madrid, Barcelona y Bilbao (cero pasteles) y recibe a Sevilla y Valencia, dos huesos duros de roer.
Entonces, aunque Pep Guardiola diga que ya la Liga está definida a favor del Real Madrid, ese dicho es pura paja. El golazo de Cazorla y la revancha de Pellegrini la abrieron de nuevo.

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