Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 22 Febrero, 2012


La mente, la mente.
¡Qué poderosa es la mente!
En el torneo anterior de la segunda que ganó el Carmelita de Orlando de León, la Universidad de Costa Rica arrasó en la primera fase y le tocó jugar contra Barrio México en la segunda, juegos de ida y vuelta.

Jugando de visita la UCR le ganó al Barrio 2-0 y los esperó en el Ecológico para liquidar la serie; en el minuto 89 ganaba el Barrio 1-0, resultado que clasificaba a los discípulos de Iván Mraz. Pero, en el minuto 90, con otro gol, empató la barriada el marcador global y a partir de ese momento, a partir de esa anotación, los celestes se derrumbaron de forma estrepitosa, perdieron la clasificación, se les fue un título que fueron construyendo partido a partido con enorme solvencia y la desgracia se prolongó hasta el tornero actual, donde la Universidad se hundió en los últimos lugares. El domingo golearon 5-1 a Cariari y aritméticamente aún conservan leves posibilidades de clasificación.
Aquel gol del Barrio en el minuto 90, liquidó mentalmente a los celestes.
¡Qué fuerza la de la mente!
El domingo pasado, el Cartaginés tenía controlado su partido contra Saprissa e incluso lo ganaba 1-0 con el gol de Villalobos Chang.
Sin embargo, cayó el gol del empate de Alexander Robinson y los brumosos se despidieron del partido. Saprissa les metió dos más y si el partido se alarga, probablemente los morados hubieran hecho más fiesta.
El empate de Robinson liquidó mentalmente a los anfitriones.
¡Qué poderosa es la mente!
En lugar de no sucumbir mentalmente al tropiezo que significaba el gol del empate; en lugar de fortalecerse mentalmente y recordar de inmediato que a pesar de ese gol y a pesar del empate, el equipo seguía en el segundo lugar del torneo, los jugadores del Cartaginés se desinflaron, se abrieron, el Saprissa les pasó por encima, les ganó el juego y les arrebató el segundo lugar en la tabla.
Ahora: a los equipos y a los atletas que compiten en forma individual, se les prepara mentalmente antes de las competencias, ya iniciadas o en el transcurso de ellas, poco o nada se puede avanzar.
Johnny Chávez no podía meterse a la cancha luego de que Saprissa empató, a gritarles a sus discípulos que el resultado era bueno. Al calor del juego y con la cabeza caliente por el traspié, la mente se nubla.
De ahí que una combinación perfecta es juntar el trabajo mental de un Badú, con el trabajo táctico de un Jorge Luis Pinto, pero cómo cuesta.

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