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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 16 febrero, 2012



Les tengo un gran respeto a todos mis colegas deportivos, pero es bueno que sepan que en la calle, miles no comparten la forma cómo se trabaja o mejor dicho, cómo se informa.
Cuando se presentó aquella bronca entre unos pocos jugadores del Herediano contra otros del Alajuelense, sus principales actores: Jorge Barbosa, Jonathan McDonald y Elías Palma acapararon los titulares de los medios de comunicación deportivos por muchos días más. Más de lo debido; más de lo normal.
En esta Nota tratamos de bajarle los decibeles a la bronca e hicimos referencia a que en épocas anteriores, sobre todo en las décadas 50 y 60, eran algo normal en el fútbol costarricense. Se presentaban peleas en la cancha a cada rato y en los partidos entre las selecciones de Costa Rica y México, eran cosa corriente.
No nos fue nada bien en las redes sociales y nos acusaron de promover la violencia; solo faltó que pegaran nuestra fotografía a la entrada de los principales estadios del centro de Europa, como un delincuente que busca la FIFA por atacar el “fair play” y que paga recompensa por su captura.
El domingo pasado se jugó un clásico de alto nivel futbolístico, uno de los mejores partidos entre Saprissa y Alajuelense de los últimos años; se jugó de tú a tú: fue un juego de ida y vuelta y lo ganaron los morados con un gol espectacular, uno de los más hermosos de los últimos años, gestado por un joven delantero que de pronto ¡se la creyó! y dijo ¡Vámonos!
Jorge Alejandro Castro construyó una jugada de pura fantasía y le sirvió como un maestro y en bandeja el balón al novato Mynor Escoe, para que venciera a Pemberton con el gol de la victoria.
Lamentablemente, al final del partido hubo bronca, se presentaron hechos bochornosos, nada del otro mundo, roces verbales y físicos en caliente, hasta que le cayó a Douglas Sequeira el objeto que lo dejó momentáneamente en condición física delicada.
A partir de ese berrinche, el 98% de la prensa deportiva del país, olvidó el gran espectáculo que se vio en la cancha y centró la información en el deplorable suceso al terminar el partido.
La salvajada, como tituló un periódico deportivo, le ganó el espacio al gol gestado por Castro y la figura de Douglas Sequeira, descompuesta en la hierba del Morera Soto, le robó todo el protagonismo al hermoso clásico, al hermoso triunfo del Saprissa y al hermoso gol construido por Jorge Alejandro.

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