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Miércoles, 12 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 09 febrero, 2012



La situación del Orión es angustiante y cada fecha que pasa sin sumar, redacta a paso firme la sentencia al descenso. El Torneo de Verano no ha sido generoso para La Constelación, que ha visto combinarse para su desdicha, la falta de puntos de su autoría, con la pesca de unidades de clubes más cercanos a la zona caliente, lo que ha abierto una brecha, no abismal ni gigante, pero sí determinante de siete puntos abajo de Belén, estos con un juego menos.
Si los belemitas ganan el juego pendiente se disparan diez puntos arriba, ventaja que le será sumamente difícil de superar a los capitalinos.
El Orión tiene comprado el 90% de los números para viajar a la segunda división, suceso que duele porque en lo personal tengo sentimientos de mucho afecto para esta institución que fue el equipo de mi padre Leonardo, desde que llegó de Italia y que gracias a su fanatismo por el Orión pude acompañarlo de niño a decenas de partidos en el viejo Estadio Nacional.
Además, me honra la amistad con Guido Peña Poll, bachiller como yo del Colegio Los Angeles. Guido salió en 1958, junto con Germán Serrano Pinto, Erich Thompson, Luis Javier Guier, el Macho Tabash, Tierra Acuña, Luis Alfaro, Earl Britton. Tenían equipazos en fútbol y baloncesto y fue un delantero del Orión inolvidable. Un icono de la divisa azulgrana, que lo condujo con todo merecimiento a la Galería del Deporte.
Tampoco olvidamos aquel enorme intento de un grupo fuerte de empresarios costarricenses, de convertir al Orión en un club profesional. Formó parte de ese grupo don Ricardo Toledo, recientemente fallecido en un lamentable accidente de tránsito. Orión tenía a Emilio Sagot, Walter Elizondo, Melico Brenes, Cabina Rivera, Orlando Soto, Papo Granados, Walter Pearson, Alvarito Murillo, Juan Ulloa, estaba Guido, Cañoncito Carboni, el zurdo Portugués y otros. Un equipazo. Pantaloneta blanca, camiseta celeste profundo con una estrella roja en el corazón. ¡Imposible olvidarlos!
El proyecto no fructificó.
El nuevo mecenas, idealista o masoquista, qué se yo, es Juan Luis Hernández Fuertes, que se entrega con su habitual pasión a rescatar la historia y la gloria del Orión Fútbol Club, pero parece que su esfuerzo vital no alcanza. El solo hecho de que Juan Luis, no quiera para el Orión el mismo destino siniestro de La Libertad y la Gimnástica Española, merece respeto y aplauso. ¿Qué sucederá?

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