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Domingo, 16 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 02 febrero, 2012



El “homenaje” que le ofreció la directiva del Saprissa a Alonso Solís fue sumamente deslucido.
Ni siquiera tuvieron la delicadeza de abrir un micrófono a tiempo completo para que quienes estábamos en el estadio, nos enteráramos o siguiéramos los acontecimientos que se desarrollaban en el centro del campo de forma separada e íntima.
Ocasionalmente se escuchaba la voz de un locutor, que nos daba algún mínimo detalle del evento. Alonso nunca habló y su participación se limitó a levantar sus brazos y hacer genuflexiones cual boxeador victorioso por K.O. a todos los sectores de los graderíos.
De no ser por la fidelidad de “La Ultra”, que no se cansó de entonar himnos y gritos en apoyo al carismático futbolista, idolatrado por ese gran sector de la fanaticada morada, la ceremonia pudo pasar totalmente inadvertida.
Alonso Solís, el futbolista “fantasioso” —como los califican en Italia—, más destacado de los últimos años, no recibió el homenaje que merecía, pero sin justificar las decisiones de la dirigencia del Saprissa, nadie sabe aún en qué va a parar el futuro de este talentoso jugador.
No se le podía hacer un homenaje de retiro, porque Alonso no se ha retirado del fútbol; simple y llanamente se va a ir a jugar a otro país.
No se le puede montar un homenaje de retiro como jugador del Saprissa, porque a cada rato afirma que su ilusión es retornar a jugar con el uniforme morado.
Y si Alonso hubiese sido un futbolista regular en la formación del equipo, menos que había que hacerle nada, porque a cada rato los jugadores se marchan de un club a otro.
Esto de Solís, homenaje aparte, tiene su cola y bien larga.
Que no juegue como estelar no es responsabilidad de Guimaraes; tres entrenadores que antecedieron a Alexandre, también lo tuvieron sentado.
Desde luego que las lesiones en sus rodillas afectaron.
¿Será que Solís no rendía en los entrenamientos?
Una respuesta positiva a esta interrogante contesta todos los enigmas.
Si no entrenaba bien, era que no estaba preparado físicamente para jugar y por eso lo sentaban los entrenadores.
Sin embargo, Alonso se apoyó siempre en dictámenes del cuerpo médico del Saprissa para decir que estaba bien y completo y que no jugaba por razones técnicas.
Entonces, la historia verdadera de este cuento, solo la conocen en último momento, el Dr. Willy Gálvez y el propio Guimaraes.

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