Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 31 Enero, 2012


En nuestra Nota de ayer hicimos un enredo entre invierno y verano.
Lo que era invierno era verano y lo que era verano, es invierno.

Alajuelense ganó el Torneo de Invierno y acaba de empezar el Torneo de Verano.
Todo lo escribimos al revés.
Supongo que el error se debió al frío escalofriante que recibimos quienes asistimos al Ricardo Saprissa a ver el juego entre Saprissa y Limón, dado que en las gradas de ese coliseo pega un viento escalofriante, sobre todo en la zona de prensa y como llegué al periódico congelado, pensé que estábamos en invierno.
Sonrían por favor.
Cambiando de tema, tengo amistad vieja, franca y sincera con varios seguidores del Herediano y uno de mis mejores amigos es Santiago Bonilla, hijo del legendario jugador de su mismo nombre que vistió el uniforme rojiamarillo y es gloria de esa institución.
Con “Chago” hablamos de fútbol y después de la final entre manudos y florenses, Santiago, como sucedió con la mayoría de seguidores del “Team”, llegó a la conclusión de que a su equipo, el árbitro lo había perjudicado y fue factor decisivo para que el Herediano no ganara el partido y campeonizara.
De cara al nuevo campeonato, el de Verano, don Santiago y miles de seguidores del Herediano, afirmaron y se adelantaron a decir, que seguramente su equipo se vería afectado por los arbitrajes en el nuevo certamen, dadas las protestas airadas de los florenses en la final, cuando acusaron al árbitro central de “robarles la final y el título”.
Así el entorno y con los primeros reclamos de la afición rojiamarilla después del partido contra Santos, incluso frente a Limón y en menor grado en San Carlos, donde se sintieron perjudicados por fallos arbitrales, aterrizó el partido del sábado ante Pérez Zeledón y dentro de este la jugada tan discutida y polémica de Víctor Núñez.
Fue un hecho real de que a Pérez Zeledón no le pitaron un penal a su favor, que el arbitraje en esta oportunidad favoreció al Herediano y como hicimos mención de este detalle en nuestra Nota de ayer, se volcaron de nuevo los fanáticos rojiamarillos en contra de nuestra opinión, que no fue aislada pues la acción fue comentada en toda la prensa deportiva y volvió a relucir nuestro fanatismo manudo.
Ni modo, por ratos reflexiono lo felices que deben ser mis colegas incoloros e insípidos, separados por su “imparcalidad”, de estas tormentas.

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