Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 6 Enero, 2012


¡Gracias por salvarme la vida sin conocerme!
Este es el lema de uno de los eventos benéficos más arraigados en los corazones de los costarricenses: “90 minutos por la vida”.
Mañana sábado en el Estadio Nacional, de nuevo los jugadores de Cartaginés, Saprissa, Herediano y Alajuelense se enfrentarán en una cuadrangular que tiene como único propósito, recaudar fondos que son destinados a la Asociación Lucha Contra el Cáncer Infantil.

La generosidad del pueblo costarricense se pone de manifiesto y se vuelca en este magno acontecimiento deportivo que año a año, por suerte, se consolida, construyendo un enorme abrazo entre quienes lo organizan, quienes lo juegan, quienes lo visitan y quienes, sin ir al estadio, aportan su cuota.
Y es que esto último es un detalle bien relevante.
Se puede ayudar a la causa sin asistir al estadio; en ocasiones los horarios chocan y familias enteras están comprometidas en otras actividades. Incluso, la defensa del título por parte de Hanna Gabriels está en el mismo horario del evento benéfico.
La organización espera un lleno completo de “La Joya”; está asegurada una recaudación millonaria, pero no hay dinero que alcance para meterle el hombro a la Asociación que lucha por salvar la vida de decenas de niños a los que lamentablemente los atrapó la complicada enfermedad.
Mirar a un infante con cáncer te mueve el alma.
Esos niños de ojos chispeantes, peladitos de coco, que confían en vivir muchos años, gracias a Dios lo logran en mucho por la colaboración de los ticos que con sus donaciones o pagando los boletos para presenciar la cuadrangular futbolera, colaboran a que mejore la infraestructura del Hospital de Niños y se puedan modernizar los equipos médicos.
Otros niños lamentablemente pierden sus vidas. Estos niños que ayer se tomaron unas fotos junto a sus ídolos futbolísticos, ya no están con nosotros y pasaron a formar parte del equipo de los querubines, pero su partida marcó el alma de varios de nuestros futbolistas que terminaron apadrinándolos hasta el final de sus días.
Compremos entradas; miles de entradas; vayamos o no al Estadio.
Los angelitos vivos nos dan las gracias porque les salvamos sus vidas; mañana, ese angelito que necesita la ayuda puede ser tu nieto, tu hijo, tu sobrina.
Entonces: hoy por ti; mañana por mí.
Compatriotas, los niños con cáncer te esperan mañana en el Estadio Nacional.

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