Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 24 Diciembre, 2011


El excelente trabajo de Daniel Cambronero en Venezuela confirma que para la eliminatoria al Mundial en Brasil, este complejo departamento está bien protegido en las huestes de Jorge Luis Pinto.
Costa Rica cuenta con dos porteros internacionales de relumbrón: Navas y Alvarado y en el campeonato criollo brillan varios otros “Cambroneros”.
En la zona central de retaguardia la lesión inesperada de Michael Umaña obligó al técnico colombiano a romper el vínculo que este traía con Roy Miller, de muy buen ver en el juego ante España y otros anteriores. Miller fue abierto al costado izquierdo en una línea de cuatro que tuvo de nuevo a Roy Myrie por la derecha, un recio defensor que no termina de “armarse” y que va mucho al choque en ocasiones innecesariamente.
Jugaron por el centro Giancarlo González y Gonzalo Segares; “Chalo” es un defensor que me encanta por su sobriedad de juego; tantos años en la MLS lo convierten en un hombre de retaguardia maduro, firme, con cancha y colmillo. En la Tricolor no ha podido consolidarse como estelar, normalmente juega de emergente, pero Pinto parece que ya lo está midiendo y valorando.
“Pipo” tiene que controlar su adrenalina y cambiar los estados emocionales que lo traicionan y conducen a un fútbol agresivo, por un poco más de lo que le sobra a Segares. Equilibrio y paz.
Los dos “carajillos” que puso Pinto en la cintura de marca y recuperadores, ratificaron su buen recorrido en el campeonato: José Miguel Cubero ganó en Venezuela más puntos para convertirse en el volante central titular de Costa Rica y Tejeda, como una opción viable que meta presión a Azofeifa y a Barrantes para que se descobijen y no pierdan el puesto.
Fue curioso e interesante ver juntos a Kenny Cunningham y Jonathan McDonald, un par de ráfagas humanas que les van a todas, las pelean todas y causan desequilibrios y trastornos en zona enemiga. Además, tienen carácter.
Rodney Wallace tuvo una primera media hora muy buena, además anotó y filtró al ataque servicios con sentido; el capitán Randall Brenes hizo lo suyo, bola que le llegó la cuidó, desbordó, la supo servir, de manera que todo se confabuló para que Pinto ganara su primer partido como técnico nacional en esta su segunda etapa y sin ser, por el triunfo, los mejores del mundo, por lo menos no se repitió el desastre de La Habana.

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