Nota de Tano
Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Lunes 19 diciembre, 2011
El tricampeonato tiene un nombre.
El nuevo título tiene un calificativo.
¡Sacrificio!
La ruta que recorrió Oscar Ramírez como técnico de Liga Deportiva Alajuelense estuvo repleta de espinas.
Las lesiones, suspensiones, el tener que cuidar piernas para competir en la Concachampions e incluso la propia decisión de separar tres jugadores de su nómina una vez eliminado el equipo de la Concacaf, hicieron que el estratega manudo tuviera que jugar al rompecabezas semana tras semana, entrenamiento tras entrenamiento para construir equipos diferentes y alineaciones distintas jornada tras jornada.
Este fue el mérito del cuerpo técnico de la Liga, desde luego que arropado por una nómina que se entregó a la causa sin poner barreras a las ideas de su mentor y le fue leal en cada una de las jornadas futboleras, hasta concluir exitosamente en el cierre dramático de ayer, de verdad que infartante.
Se jugaron partidos sin cinco titulares; se jugó una semifinal contra el Saprissa sin la cintura estelar: sin Gabas, Sarvas y Guevara; se juega una final sin los dos defensas centrales titulares: González y Acosta.
¡Qué difícil planificar en estas condiciones!
Se rompe Pablo Gabas para la parte decisiva del campeonato.
Algunos decían que era medio equipo y sin el capitán, el buque iría a la deriva hasta hundirse.
Anoche, el grupo de sacrificados futbolistas, lejos de estar en el fondo del mar, ascendió a la tarima que construyó la Unafut para que se subiera un solo equipo: el campeón.
¡Qué título más sacrificado!
Quizá por ello, los futbolistas rojinegros lo celebraron tanto.
Ganar así sabe; cuando el ascenso se complica; cuando como grupo das dos pasos adelante y tres atrás; cuando el piso se tambalea; cuando los tonos grises superan a los colores pastel; cuando la luz del túnel parece inalcanzable; cuando todo se pone en contra y a pesar de pesares y contratiempos conquistás la corona, ganas “El Gordo”, el premio mayor, se da rienda suelta al festejo y paso raudo a la alegría.
Liga Deportiva Alajuelense fue el campeón del sacrificio.
El Club Sport Herediano fue el campeón del fútbol; el que jugó mejor; el que buscó el título con más ahínco; incluso, se puede escribir honestamente, que fue el equipo que lo mereció.
Pero, no siempre lo gana el que lo merece.
En esta ocasión, el sacrificio derrotó al fútbol y esto, señores, es un mérito inmenso para los más sacrificados.
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