Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 6 Diciembre, 2011


Desde ya, así tempranito; apenas terminadas las dos series semifinales y conocidos los finalistas del Torneo de Invierno, quiero quitarle públicamente al Club Sport Herediano, la etiqueta de favorito que le han pegado por su extraordinario cierre de temporada.
Desde luego que se inundarán las redes sociales tildándome de fanático del Alajuelense por emitir este criterio, pero de esas voces intolerantes ya estamos curados en salud.
Alajuelense es el bicampeón nacional y ya se quitó de encima al rival que más le duele, el que más lo amarga; el archirrival; desaparecido el Saprissa de la ruta que puede llevar a los manudos al tricampeonato, no es que todo se aclara y se facilita para las huestes de Oscar Ramírez, pero el sendero, a pesar del poderío del “Team”, suma menos espinas que el que antecedió a la semifinal.
Nadie duda de que el Herediano es hoy el mejor equipo del campeonato; nadie duda de que está más armado que su rival; más fresco; más oxigenado; mejor constituido línea por línea y zona por zona, pero tener como rival a la Liga ya en una final, no es un asunto que se resuelve por el mejor momento que vive un equipo sobre el otro, sino que corren otros antecedentes y atestados.
A los tropezones, sin Pablo Gabas que dicen es medio equipo; sin Kevin Sancho lesionado en buena parte del cierre; después perdieron a Allen Guevara, más los tres que cesaron (autoinmolación); más los castigados; en fin, en medio de una tormenta que tocó a la nómina, el Alajuelense sobrevivió y se instaló en la final.
No lo sacaron del ring ni la eliminación en Concacaf, ni las aparatosas derrotas con Cartaginés, Puntarenas y Limón; a brincos y a saltos los manudos nadaron contra corriente y no se ahogaron y eso los convierte en un tremendo enemigo para los intereses de un equipo que como el Herediano viene de menos a más, luce humillante, convincente, potente pero, a la hora de la gran final y con todo el respeto para los florenses, no aporta el peso de los títulos, de las coronas, de los podios, donde su rival lo supera y por mucho.
Las encuestas favorecen al “Team”; la prensa deportiva se ha volcado mayoritariamente en su favor; los analistas le dan la ventaja. Permítanme con todo respeto, discrepar.
En esta final, Herediano no le lleva ninguna ventaja al Alajuelense, salvo una nómina menos desgastada.

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