Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 1 Diciembre, 2011


Las cuatro ventajas que lleva Alajuelense para el juego de vuelta contra Saprissa en la semifinal, le caen de perlas a Oscar Ramírez.
Ganó 1-0 de visita; si pierde por diferencia de un gol clasifica; si empata clasifica y además juega de local. Este es un escenario casi perfecto para un director técnico que se ha distinguido por controlar los partidos. El Machillo no es un entrenador de entusiasmos, de saltos emocionales, de chispazos. Es un planificador y ahora le toca preparar un partido no para ganarlo, sino para controlarlo y ya demostró en el propio Ricardo Saprissa que lo sabe hacer muy bien.
En el Morera Soto, toca a los jugadores rojinegros entrar en control de las acciones a la espera de lo que presente el adversario.
Saprissa tiene claro que necesita un gol tempranero, lo va a ir a buscar y si lo mete, perfectamente le da un vuelco al resultado, máxime con los antecedentes que pesan en el reducto rojinegro, trinchera de hazañas moradas.
Los discípulos de Alexandre Guimaraes han montado en varios partidos, acciones ofensivas espectaculares y anotado goles muy hermosos: mientras estén en una cancha jugadores talentosos como Walter Centeno, Michael Ortiz, Heiner Mora, Ricardo Blanco, Manfred Russell, John Jairo Ruiz y otros, es cuestión de segundos o de instantes para que los morados tejan una acción asociada y la bola pegue en los cordeles de Pemberton.
Ni que decir de las acciones a balón parado, ya comentadas en nuestra Nota de ayer, donde el Saprissa, cuando llega con brújula es letal.
Entonces, el Alajuelense, probablemente y conociendo a su estratega, empezará el clásico un poco a la espera de lo que oponga el rival y como Saprissa no tiene mucho tiempo para meter dos goles que lo clasifiquen, tendrá que atacar temprano, un arma de doble filo.
Si anota en el desayuno del juego, puede que coma postre; pero, si por arriesgar en ataque abre sus líneas y la Liga se le mete en la cocina, los puede cocinar bien temprano y darse los anfitriones un suculento almuerzo.
Si Saprissa no permite goles y anota en los primeros 60 minutos del juego, puede ganar 2-0 y ser finalista; el dilema para “Guima” y sus alumnos, es que al frente tendrán un estratega especialista en que estas cosas no sucedan y que sin Gabas y Guevara, va a construir una muralla de piernas en su medio campo defensivo bien difícil de penetrar.

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