Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Lunes 14 Noviembre, 2011


El fútbol costarricense tocó fondo y es tan preocupante el pésimo trabajo de nuestros mejores futbolistas, los legionarios que fracasan ante Panamá, como el de las mejores figuras del campeonato nacional que pierden la Olimpiada, también frente a los canaleros, y además, la irrealidad que manejan los cuerpos técnicos de turno.
Nos está entrando una impotencia y frustración que se hace eterna, porque sumamos ya diez años de no vivir satisfacciones. La pura verdad, excusas aparte es que desde la espectacular eliminatoria hacia el mundial de Corea y Japón que se cumplió con la selección de Alexandre Guimaraes, donde Costa Rica la comandó jugando con calidad, etapa que comprendió el Aztecazo y el triunfo en Honduras y que se inició con una goleada sensacional a Guatemala en Miami, desde hace diez años, el fútbol costarricense es una sucesión de fracasos, derrotas y muy malas presentaciones, sin que se produzca en ninguna de las esferas que amarran estos descalabros, una revolución o por lo mínimo, gestos de arrepentimiento o preocupación.
Hagamos mención de aquella primera vuelta de la eliminatoria a Sudáfrica con Rodrigo Kenton, como otro buen momento y desde luego el Mundial en Egipto con los discípulos de Ronald González, demasiado poco en dos lustros.
A mí me parece que conforme se dan los malos resultados, se hace más evidente que el tumor de nuestro fútbol nace en la mediocridad de nuestros futbolistas, y no en la capacidad o falta de ella del director técnico de turno: hoy está Jorge Luis Pinto, acaba de pasar Ricardo La Volpe y ahí seguimos con una lista interminable de estrategas criollos y extranjeros que no pueden dar en el blanco.
No aparece la fórmula mágica que haga a la Selección Nacional jugar decentemente al fútbol; don Ricardo no la halló y por lo que se ha visto con Pinto, tampoco el colombiano parece encontrarla.
No nos gustó para nada el discurso de Pinto después de perder en Panamá; por ratos nos habla de una Costa Rica contundente (¿?) y de notable reacción (¿?), tras un inicio incierto. A don Jorge Luis le gustó mucho la actitud de sus jugadores en ciertos tramos del juego. Como vemos, un análisis alejado de la realidad, que preocupa incluso más que esta.
Tocamos fondo y para salir del hueco, nada mejor que aceptar que estamos en la calle, reconocer los fracasos, no taparlos y a ver si hay tiempo para arrancar.

[email protected]