Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 8 Noviembre, 2011


Liga Deportiva Alajuelense perdió la ruta y la confianza.
El Deportivo Saprissa tampoco la encuentra aunque se aferra a una seguidilla de partidos sin perder, para inventar que hace rato se trepó en ella.
Definitivamente a Oscar Ramírez la Concachampions le movió el naipe y todo el sacrificio que hizo su plantel con la esperanza de sobrevivir ha costado un alto precio; el equipo fue eliminado y en el campeonato nacional se quebró.
Todo el entorno que rodeó a un equipo que parecía sobrado y que sumaba hasta tres jugadores por puesto se llenó de bruma y entre broncas, lesiones, suspensiones, separaciones, automutilaciones y demás yerbas aromáticas, de pronto, ese equipo que jugaba de memoria y al que se le podían adivinar las variantes, perdió la estirpe y compostura.
Los mismos hombres que hasta hace poco todo lo hacían bien; ahora lo hacen mal.
El portero duda…
El tirador de penales duda…
El goleador solitario duda….
Hay jugadores claves que ya no son claves; otros muy jóvenes que vegetan en una titularidad sin mayores resultados; ni anotan, ni desequilibran; a otros los despidieron y otros hace rato no juegan sin razones del por qué: Porfirio López y Jorge Davis son dos de estos.
Alajuelense perdió el norte y Oscar Ramírez está en una encrucijada.
Tampoco el Saprissa es la gran cosa, de manera que de cara al clásico los rivales lucen devaluados; después del partidazo que los morados se jugaron contra Cartaginés, el Saprissa de Guimaraes ha topado con fortuna y se ha montado con marcadores favorables que le han facilitado el tránsito del encuentro.
Un ejemplo de esto fue en Puntarenas el domingo pasado.
Saprissa nunca hizo méritos para ir ganando 3-1 y sin embargo el resultado lo favorecía con demasiada generosidad; al final los chuchequeros vendieron cara su derrota y sacaron un dramático empate, en un partido donde en la última media hora, la defensa morada fue un total y absoluto colador. El Puerto entró caminando por los dos costados y el centro, de manera que el hecho de que Saprissa hace rato no pierde, no significa ni por asomo, como lo canta su entrenador, que las cosas marchan bien.
No hay lucidez, ni en la Liga, ni en Saprissa; los ratos opacos superan a los espléndidos y los colores grises imperan, de manera que vamos hacia un clásico incierto y de pilas bajas.

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