Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 31 Octubre, 2011


El golazo de Jairo Arrieta le salvó el partido al Saprissa.
No es que la visita no lo merecía, de hecho Alexandre Guimaraes nunca renunció a un planteamiento táctico inteligente que combinaba el no sucumbir ante el ímpetu y mejor fútbol del Herediano, con la posibilidad de hallar puerta, sobre todo jugando por los costados, donde siempre los morados tuvieron un hombre; Blanco por la derecha hasta que se fundió y Ortiz en el otro sector, a pesar de sus limitaciones emocionales, y fue precisamente en el costado izquierdo donde Josué Martínez fue a recoger la pelota que le sirvió magistralmente a Jairo para el empate.

Tácticamente nos parece que Guimaraes presentó su mejor partido del campeonato; no sé si otro técnico hubiese soportado, sin hundirse, esa insistencia tan positiva del Herediano de atacar y atacar, que lo llevó a puerta enemiga desde el arranque del partido.
En los primeros 13 minutos de juego, el anfitrión tuvo tres ocasiones de gol con Vargas, Calvo y Cancela, y esas oportunidades continuaron presentándose a lo largo del encuentro, gracias a un Olman Vargas espectacular, que derrapó rivales por abajo y las ganó todas por arriba, incluso la acción del gol que cerró “Mambo” Núñez y el propio Víctor, pícaro y desequilibrante en la zona caliente cercana al punto de penal, donde el goleador es capaz de cualquier trastada.
Entonces, si bien es cierto el Herediano no fue un huracán, sí fue el dominador del partido y el que con más pasión buscó el triunfo, pero topó con un rival de oficio, que se monta en la categoría de Bolívar, la experiencia de Sequeira, la garra de Badilla, el talento de “Paté” y el gol de Jairo para poder sobrevivir, incluso sin drama a partidos tan difíciles como este, cuando entran de visita a medirse con un rival subido en la cresta del éxito.
Al final del partido, Jafet Soto no estaba del todo satisfecho porque percibió, como la mayoría, que su equipo estuvo para más o, por lo menos, propuso más, mientras su colega Guimaraes nos mandó un discurso un poco irreal, porque nos habló de que su Saprissa quería ganar y no lo logró a pesar de... (¿de qué?), en lugar de salir satisfecho cuando amarró un empate merecido, pero que, a como se presentaron las acciones en el partido, parecía que no llegaría nunca. Ese golazo de Jairo no lo esperaban ni “Guima”, ni Wino, ni el Dr. Gálvez; es más, ni Arrieta.

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