Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Lunes 24 Octubre, 2011


El Comité Olímpico y los atletas tienen la excusa perfecta.
No hay plata.
El Gobierno de turno, no tiene excusa.
No mete plata.
¡Qué interesante sería ver si con plata ganamos medallas!
Porque…
¿Será solo dinero o también actitud?
Si le damos a Kristopher Maitland, un atleta de alto rendimiento, más billete para que se prepare… ¿nos daría una medalla?.
Y así los otros, los de elite, que regresan con las manos vacías.
Hace pocas semanas, se anunció un recorte millonario para el deporte costarricense.
Al Instituto Costarricense del Deporte, siempre le cortan las alas y cuando, de milagro, llega un gobernante interesado en promover el deporte, rapidito, el que sigue se vuela el presupuesto.
Este es un país salado.
Tan bonito, tan pura vida, el más feliz del mundo y quizá por eso, cada día que pasa en los Juegos Panamericanos, vamos de fracaso en fracaso, de derrota en derrota, de eliminación en eliminación y aquí nunca pasa nada.
Días antes de viajar al reino del fracaso, el gobernante al mando despide a la delegación, entrega el Pabellón Nacional, se manda un discurso florido y hueco donde promete el oro y el moro, no deja pasar la oportunidad para decir la frase cliché, que hay que apoyar al deporte para que los niños se alejen de las drogas y muy pocas horas después, le mete el tijeretazo al presupuesto destinado al deporte.
Los jerarcas del Comité Olímpico criollo no cambian el discurso; el actual se manifestó muy orgulloso porque la delegación a Guadalajara es la más numerosa en la historia del movimiento olímpico costarricense. Esta fue su conquista, que en lugar de 78 atletas fueran 81, pero, con el poder que tiene, es incapaz de enfrentar a las autoridades políticas y defender a los deportistas. Apenas se toma un café con la Mandataria, la llena de elogios y se acomoda al evento.
Lo que costó apearse al eterno jerarca del olimpismo costarricense, con más de 20 años en el poder y para nada; a los que se lo apearon y empezaron a construir un mundo mejor para el deporte, este Gobierno se los apeó y volvimos al círculo vicioso de la improvisación y los nombramientos inoportunos por clientelismo político.
Tan orgullosos, tan grandes que nos sentimos cuando Ricky Martin y Laura Pausini nos llaman el país del pura vida, pero no nos da un centímetro de pena y vergüenza el mirar cada día cómo en Guadalajara, el nombre de Costa Rica se hunde en el mar de la mediocridad del ciclo olímpico.

[email protected]