Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Jueves 13 Octubre, 2011


Los profesionales en Derecho, es decir, los abogados, tiene una misión y para cumplirla estudiaron las leyes.
Acusan y defienden.
Para acusar y para defender se necesitan pruebas; diríamos que es imposible ganar un juicio, acusación, defensa, apelación si no se cuenta con pruebas; pruebas y testimonios. Los testimonios refuerzan las pruebas.
Los defensores de oficio, que son también abogados, están en la obligación y para eso les pagan, de defender a criminales, violadores, estafadores, delincuentes y demás desechos de la humanidad. Algunos abogados de ciertas grandes empresas transnacionales, a veces defienden actos corruptos de sus superiores. Todo ser humano atrapado, acusado, denunciado y decenas de etcéteras, tiene derecho a un abogado antes de ser juzgado.
Toda esta letanía para defender el trabajo profesional del cuerpo de abogados de Liga Deportiva Alajuelense.
Les hicieron a sus patronos o al club de sus amores un trabajo profesional correcto, apegado estrictamente al Derecho.
¡Qué el asunto se vio feo!
Eso es otra cosa.
La gresca entre Barbosa y McDonald fue pública; la patada artera de Elías Palma a “La Flecha”, también fue pública, pero tocaba a la parte que iba a dictar sentencia, probar la acusación conforme a Derecho y no a imágenes o fotografías.
Me parece que los órganos que conforman las diferentes comisiones o tribunales que trabajan en el fútbol, han recibido una dura pero ejemplarizante lección después del triunfo legal de los abogados rojinegros en este caso. Todo Tribunal afiliado a la Federación o a la Unafut encargado de impartir justicia, debe obligatoriamente estar integrado por profesionales en Derecho con cierta trayectoria.
No se debe nombrar en puestos donde se imparte justicia, a fiebres del fútbol que se ofrecen a trabajar con tal de entrar gratis al estadio o por un viaje a Belice.
El proceder o comportamiento de la directiva del Alajuelense en este tema de la gresca, las sanciones, las apelaciones y las absoluciones, ha sido severamente cuestionado. Moral o éticamente lo actuado por los dirigentes manudos puede que no sea lo correcto, pero sus abogados se han puesto una flor en el ojal al cumplir con lo que exige y busca su profesión: ganar un caso, digamos que a “puro Derecho”.
Los portillos legales hay que aprovecharlos; la gran responsabilidad recae en quien no supo cerrarlos conforme a Derecho y a tiempo.

[email protected]