Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 12 Octubre, 2011


Suma muy pocos días Jorge Luis Pinto en territorio nacional, pero es un hecho de que su brazo derecho y hombre de absoluta confianza es Luis Antonio Marín.
Cuando el técnico colombiano pidió a Marín como uno de sus asistentes en la parte técnica, hubo manifestaciones de desaprobación, porque muchos veían a Marín apenas iniciándose en funciones técnicas con el Alajuelense y lógicamente, sin experiencia ni recorrido para ir a la Selección Nacional.
En su momento en esta misma Nota, explicamos que el fichaje de Luis Antonio a pedido de Pinto, más que analizarlo desde el punto de vista técnico, había que examinarlo como el de un entrenador que regresa a trabajar a un país donde ya estuvo, y busca como su mano derecha y confidente a un hombre de su total y absoluta confianza.
Y ese hombre no es otro que Luis Antonio.
Es evidente que la llegada de Pinto y el reacomodo de Marín, le bajó totalmente el perfil al director de selecciones nacionales, Rolando Villalobos, que en su momento fue la mano derecha de Ricardo La Volpe. Si bien es cierto, Rolando nunca se metió en aspectos técnicos en el trabajo del argentino, anduvo con el “che” de arriba para abajo, ruta que ni por asomo transita con el colombiano.
Estamos claros que las funciones de Villalobos son administrativas y nada tienen que ver con la parte técnica, pero siendo Rolando un exentrenador de la Selección Nacional y de varios clubes de la primera división, nada malo sería verlo al lado de Pinto en algún estadio, mirando y analizando fútbol. Sin embargo, quien está al lado de Pinto es Marín lo que marca distancia entre el cafetalero y el director de selecciones nacionales.
Ahora, un detalle curioso lo observamos en el Estadio Nacional la noche del partido contra Brasil, porque en cada oportunidad que Jorge Luis Pinto quiso acudir a una consulta con alguno de sus asistentes, casi, por no decir que todas las hizo con Paulo Wanchope, quien era el que se levantaba de la banca para ir a hablar con el estratega. Marín se metía poco o nada, lo que parece también marcar una delimitación de funciones y puede que a la hora de los partidos, Pinto dé prioridad a la sabiduría de Wanchope sobre la de Luis, pero para otro tipo de funciones propias de sus asistentes, tenga más confianza en los consejos de quien fuera su capitán en la Liga, por encima de los de Wanchope.

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