Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 28 Septiembre, 2011


El partido contra Brasil se le viene encima a Jorge Luis Pinto con poco tiempo para afrontarlo de otra forma que no sea de seguimiento; no hay espacio para experimentos ni para probar caras nuevas del campeonato, de manera que hay que aferrarse a los legionarios y a la base que dejó Ricardo La Volpe.
Luis Marín y Paulo Wanchope tuvieron que estar de acuerdo con el nuevo estratega para enfrentar a Brasil con una formación experimentada y que haya estado junta en los últimos partidos. Perfectamente Costa Rica puede alinear ante los brasileños el mismo equipo que armó Ronald González en Estados Unidos o con la mayoría de jugadores que con La Volpe, fueron goleados por Ecuador.
Una formación con Keylor Navas en la puerta: Mora, Acosta, Miller y Oviedo o Díaz en defensa: Azofeifa y Barrantes como medios de marca: Ruiz y Bolaños como enganches y Saborío y Parks en punta, ni va a sorprender a nadie, ni los 11 titulares pueden afirmar que hace rato no juegan juntos. De todos estos, solo Winston ha estado más alejado de la escena principal.
De manera que este grupo que citó Pinto es muy específico para jugar contra Brasil, pero para la eliminatoria, no dudamos que el cuerpo técnico podrá abrirse a analizar nuevas caras que se distinguen en el campeonato criollo y que merecen su oportunidad.
El Costa Rica-Brasil se juega contra el tiempo y a la carrera, Jorge Luis Pinto apenas se acomoda en su escritorio cuando le cae este difícil compromiso contra la selección nacional preferida del mundo, pentacampeona y que viene recargada de estrellas.
Sería bien irresponsable nuestro entrenador en ponerse a hacer dibujitos en la pizarra y experimentos; la lógica dicta hacer lo que ordenó y específicamente en una zona donde menos caben los exámenes que es la defensiva, bien está en seguir con lo último que se presentó.
Ya sabemos que Navas es número uno; Umaña, Acosta y Miller han jugado juntos varias veces; Azofeifa y Barrantes igual; Ruiz y Bolaños son de lujo aunque sigan debiendo y nadie los va a sentar y Alvaro Saborío, cuestionado hasta el aburrimiento, habrá que aceptarlo o aceptarlo, porque el fútbol costarricense aún no da un número “nueve” como él, errores y decepciones incluidas.
A Saborío no lo suelta ningún director técnico de Costa Rica y por algo será. Un algo que muchos no le vemos, pero que el artillero lo tiene en su poder.

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