Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 21 Septiembre, 2011


¿El cambio radical que experimenta el Club Sport Herediano es táctico o es emocional?
Respeto cualquier criterio, pero personalmente me apunto a lo segundo.
Sin estar presente en ningún entrenamiento ni en el vestuario de los rojiamarillos desde que Jafet asumió funciones como director técnico, me atrevo a asegurar que tácticamente el “team” ha cambiado muy poco, incluso las alineaciones en los tres partidos que llevan ganados en forma consecutiva, no se diferencian mucho de las que presentó Alejandro Giuntini, pero anímica y emocionalmente, este Herediano de Soto es completamente otro equipo.
De ahí lo importante de trabajar la mente de los jugadores, tener sentido común, ser inteligente y convertirse como superior jerárquico en un amigo de los futbolistas y no en un tirano distante que solo dicta ordenamientos.
Yo no sé si Jafet Soto llevó dinero de su presidente al vestidor; yo no sé si con el cambio de entrenador, Mario Sotela se puso al día en los salarios que públicamente se dijo estaban atrasados en algunos casos, porque anímicamente esto es vital en cualquier equipo para un relanzamiento.
Pero lo cierto es que a Jafet Soto le bastaron algunas pocas conversaciones, diálogos francos y cara a cara con sus jugadores, ponerles al frente el historial y tradición del club; reseñar lo que él hizo como jugador por el Herediano, el orgullo de vestir el uniforme rojo y amarillo, seguro que hizo un repaso, un recuento de las flojas y pésimas presentaciones que arrastraba el equipo en el campeonato y lo más importante, que se comportó con el público y con la prensa de forma diametralmente opuesta a Giuntini.
El argentino tenía muy buena relación y comunicación con Sotela; pero en el vestidor era otra cosa, aunque como sucede siempre, las partes quisieron bajarle el tono a la tormenta; cuando el “mechudo” trasladó los problemas internos del vestuario a un choque frontal con la prensa deportiva, empezó a cavar su sepultura. Entonces, ni don Mario pudo sostenerlo.
Se marchó la bronca y arribó la paz; Jafet Soto, el hombre de la casa; el hijo del club, desde su primer discurso enseñó educación, reposo, paz interior, equilibrio emocional y es un hecho, supo trasladarlo a sus discípulos. Con el grupo tranquilo y además, muy bien integrado, llegaron como consecuencia los goles; con estos los triunfos y con estos la cima de la clasificación.

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