Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 17 Septiembre, 2011


La ruta de mi residencia al periódico me hace transitar diariamente por la Plaza González Víquez; desde que cercaron una cancha y construyeron un pequeño estadio, aquello es un hervidero humano a toda hora.
Decenas de jóvenes practican el fútbol; otros corren y se ejercitan en los alrededores del campo; cuando se abre la piscina luce repleta; las áreas recreativas para los niños que están ahí desde hace muchos años son muy populares; incluso recuerdo cuando llevaba a mis tres hijas ahí.
Pasar un día cualquiera a las 3 ó 4 p.m. y observar ese pulmón humano en plena ebullición, provoca una alegría refrescante y dan ganas de aplaudir a los dirigentes o políticos que permitieron que se abriera un espacio grande e importante para que los jóvenes practiquen deportes y no permitieron que ese sector se clausurara o se cerrara para construir un parque, con “pollos” para hacer el amor o empezar a ejercitarse en su ejecución.
El Parque Nacional se convirtió en horas de la tarde en lugar de cita para la juventud y en cada banca está sentada una pareja que en diferentes posiciones calienta motores para reafirmar su amor. Por la noche, ese hermoso jardín se convierte en nicho de homosexuales.
No tenemos nada en contra de la edificación de parques u otras zonas de esparcimiento y recreo, pero por favor, que no sea a costa de cerrar las canchas de fútbol o de otras disciplinas deportivas, donde los jóvenes se desahogan, sudan y vibran practicando deportes, alejados del consumo de drogas.
Pasar en la noche por la Plaza González Víquez y ver encendidas las luces de esa coqueta cancha de fútbol y dos equipos adentro enfrentándose, provoca un regocijo muy grande porque estamos hablando de un sector geográfico populoso, donde abundan los bares y cantinas hospedadas ahí desde épocas prehistóricas.
En mucho, y se comenta bastante en las redes sociales, el fútbol costarricense entró en declive cuando en los pueblos y ciudades fueron cerradas las canchas y otros lugares para practicar deportes. Los parques son hermosos, pero mucho más relevante para la salud de una nación que aumenten o por lo menos no se reduzcan las instalaciones deportivas.
Hoy la Plaza de don Cleto González Víquez es un pulmón más para que la juventud costarricense y hombres y mujeres de todas las edades se oxigenen y practiquen deportes, huyan de los vicios y mejoren salud y calidad de vida.

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