Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 13 Agosto, 2011


Ricardo La Volpe se fue.
Por dicha
Tuvo todo a su favor y nunca se acomodó.
Hasta le regalamos a su yerno un jugoso salario por no hacer nada y ni eso agradeció.
Cuentan que días antes del juego contra Ecuador, su pariente político se fue para México a arreglar asuntos personales de su suegro, que incluían en la agenda un eventual fichaje con los Tecos.
Pregunto: ¿el señor Davino viajó a México a asuntos personales, ganando salario en Costa Rica? ¿Puede un empleado marcharse de su oficina cuando le dé la gana, sin consecuencias salariales y laborales? ¿Pidió permiso para viajar sin goce de sueldo?
Como muy bien lo apuntó mi colega Gustavo Jiménez, Ricardo La Volpe vino a Costa Rica a ganar $50.000 cada mes, por trabajar, no todos los días, dos horas diarias o cuatro cuando entrenaba en doble turno.
Nunca se tiró a la piscina del futbol costarricense; la bordeó.
Pagó la entrada para muchos bailes, pero jamás bailó.
Su amigo, confidente y único conocedor de sus secretos fue Rolando Villalobos.
Con Eduardo Li, su patrón, mantuvo una relación estrictamente laboral.
El jerarca de la Federación, desde que lo firmó lo respetó muchísimo, le tiró la alfombra roja y el argentino, inteligentemente se le montó. Fue hasta hace pocos días que don Eduardo, le puso a don Ricardo una cara tan agria y áspera como la que mantiene usualmente el señor entrenador, rostros amargos que se retrataron después del desastroso partido de la Selección Nacional contra Ecuador.
El corto trayecto de Ricardo La Volpe por el fútbol nacional puso sobre el tapete una vieja interrogante: ¿fallan los técnicos o es que no sirven los jugadores?.
Por credenciales y no tanto por resultados, La Volpe es uno de los técnicos con mejores pergaminos que han pisado territorio nacional y sin embargo, no pudo poner a la tricolor a jugar bien al fútbol. Todo lo contrario, sus discípulos hicieron lo de los cangrejos y caminaron para atrás hasta precipitarse en el abismo que significó el juego ante los ecuatorianos, retroceso y adefesio total.
Repasando este juego se puede dar por sentada una combinación de factores: la primera muy evidente que se transmite en cada jornada del campeonato y que es la baja calidad de los futbolistas costarricenses y la otra, más complicada de explicar que hace pensar que el maestro (La Volpe) y los alumnos, no se sintonizaron en las horas previas ni durante los conciertos.

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