Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 12 Agosto, 2011


El partido de Costa Rica con Ecuador en calidad, ha sido uno de los peores de su historia y lo que más llamó la atención dentro de la mediocridad de esa presentación, fue la falta de ganas de nuestros jugadores.
Es que se puede perder jugando bien al fútbol y con hambre de victoria, como lo hizo la Sub 20 con Colombia, lo que provoca satisfacción en el ambiente a pesar del traspié, pero caer como lo hizo la Selección Nacional ante los suramericanos, entregando la victoria sin ganas, sin sangre y sin alma, no puede provocar otra cosa que el repudio de la afición que desde luego, llegó.
Cuando nos dirigíamos al Estadio Nacional escuchamos la noticia de que Ricardo La Volpe se marchaba después del partido; a la hora de escribir esta Nota no sé lo que pasó, salvo los detalles que las partes involucradas ofrecieron al término del encuentro.
Me pongo a meditar en el daño irreversible que le provoca a un grupo de jugadores, de antemano conocido como no muy fuerte mentalmente, el escuchar la información.
El maestro, el que no les ha podido enseñar a jugar al fútbol un poquito mejor, el que gana $50 mil cada mes en ocasiones sin hacer absolutamente nada, anuncia que se va.
En fin, que este entrenador tan desacomodado en nuestro ambiente, tan huraño, tan extraño, tan sin calor, sigue con la “jodedera” de que se va o se queda y no solo no pone el huevo, sino que con ese bailecito llena de penumbra y dudas un vestuario de por sí muy pobre en calidad de juego.
Se debe reflexionar de que jugadores como Grant, Salvatierra, Acosta, Duarte, Mora, Guzmán, Guevara, Leal, Elizondo, Brenes y otros, han llegado a la tricolor por el mandato exclusivo de La Volpe y que se podrían despedir algunos de ellos de la eliminatoria al Mundial, si el técnico abandona el cargo.
Conocer, tres horas antes del juego con Ecuador, que Ricardo La Volpe deja el barco, no es precisamente una inyección de apoyo y positivismo a la mente de jugadores que llegaron a la tricolor por su mandado.
Urge que el jueguito concluya; el argentino debe irse y entender, dirigencia y afición de una vez por todas, que los malos resultados no son de su exclusividad, sino que cuenta la pobre calidad de nuestros jugadores. De lo contrario, fichamos a Guardiola y asunto ¿resuelto?

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