Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 23 Julio, 2011


El periodista Roberto Rodríguez publicó en el diario español “Mundo Deportivo” esta columna dedicada al Tour de Francia, un día después de que Andrey Amador cumplió la hazaña de ingresar de once a la meta final. Dice Rodríguez.
“En el pelotón del Tour de Francia existen ciclistas anónimos que sufren día a día para conseguir el sueño de simplemente llegar a París. Ese es el deseo de Andrey Amador, un corredor costarricense de 24 años que ha ocupado el farolillo rojo durante gran parte de la carrera, y que ayer se metió por primera vez en una escapada. La historia de este ciclista de Movistar es la de un luchador, la de un hombre que en este 2011 ha demostrado una envidiable capacidad de sufrimiento.

Su particular lucha comenzó a principios de año, cuando mientras entrenaba en su país fue atacado por unos desconocidos. Tras seis horas inconsciente se despertó cerca de un río y consiguió avisar a sus familiares. Ya en el hospital descubrieron que, como consecuencia de los golpes, uno de sus riñones no trabajaba con normalidad. Tras varias semanas internado consiguió recuperarse totalmente y retomar su actividad normal.
El equipo Movistar decidió que integraría el equipo para correr el Giro de Italia, carrera que ya disputó en 2010. Pero el 27 de abril, durante la Vuelta a Asturias, sufrió una caída y se fracturó la clavícula. Esa lesión le obligó a reestructurar la planificación de la temporada.
Finalmente el Movistar Team confió en su progresión y Unzúe decidió que integraría el equipo que viajaría al Tour de Francia.
El comienzo no fue el esperado. Una caída el primer día le causó un esguince de tobillo de grado dos. Su médico le dijo que abandonase. Esa lesión necesita entre diez y quince días de reposo absoluto, pero Amador no se rindió y pese a casi no poder apoyar el pie, se resistió a abandonar.
Comenzaba su particular ‘vía crucis’. Tuvo que luchar con el viento y los abanicos, la lluvia y el granizo y, sobre todo, con la montaña. El momento más crítico fue en los Pirineos. En la etapa con final en Plateau de Beille, con el pie inflamado y fuertes dolores, se salvó del fuera de control por tan solo 25 segundos.
En su país siguen al minuto su evolución. Tal es el fervor que incluso han emitido un sello con su cara. Ya solo le quedan dos días por delante, los más duros, para llegar a París y cumplir su sueño y el de toda Costa Rica”.

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