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Jueves, 15 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 12 julio, 2011



A nivel de selecciones nacionales, el fútbol de Costa Rica arrastra una maldición.
A cada rato y en cualquier torneo nos meten goles a un minuto de que termine el primer tiempo o el partido.
Fuimos eliminados del último mundial por el gol de Estados Unidos en tiempo de descuento; en la Copa América actual, Colombia nos mete el gol en el minuto 44 y anoche Argentina nos repite la receta.
Problema mental de nuestros jugadores jóvenes y viejos, que no aplican la sentencia del ahora anciano Yogi Berra en el béisbol: el partido termina hasta que se termina.
Argentina con el agua al cuello urgía de una anotación para llevar paz y tranquilidad al grupo. Una Costa Rica bien parada se lo impedía; Messi jugando a lo grande le abría espacios a sus compañeros. Ellos, desperdiciaban una y otra vez los obsequios del mejor del planeta.
Pero, en el fatídico minuto 44, el “Kun” Agüero metió ese gol que urgía y ya en reposo el anfitrión montó la fiesta. Costa Rica naufragó en el segundo tiempo, sus líneas se partieron, don Lionel metió los filtros precisos que rompieron el dique y rápido la cosa estaba 3-0. Luego, Argentina bajó el tren de ataque, pensando desde luego en la segunda fase.
El primer tiempo fue un deleite para el análisis táctico y le rindo pleitesía al dispositivo de Ricardo La Volpe.
Si bien es cierto Lionel Messi dibujó sus estragos y sirvió dos o tres pases de gol desperdiciados por un inoperante Higuaín, la verdad que el portero Leonel Moreira solo tuvo un par de intervenciones apremiantes.
Costa Rica nunca metió el bus en su marco, sino que se escalonó en posiciones de retaguardia, presionó, dobleteó los pasajes individuales de Messi y Di María y tuvo la gran virtud de no abandonar las parcelas. Todos fueron acordeones que iban y retrocedían para evitar sorpresas.
Se hicieron tímidos intentos de ataque con pases largos, pero el trabajo se recargó en el sector defensivo. José Miguel Cubero no se enconchó y jugó bien salido del área, con Mora y Leal por sus costados y atrás, con mucho movimiento y acierto, la línea de cuatro zagueros: Salvatierra, Duarte, Acosta y Calvo.
En el segundo tiempo, bastó la salida del joven Calvo para que todo el sistema se resquebrajara e imperara la lógica. Ahora, a pesar del 3-0 totalmente previsible, me quedo con los primeros 44 minutos de Costa Rica, que tácticamente fueron de ensueño.

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