Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 5 Julio, 2011


Solo pedimos que jueguen mejor.
Ni siquiera que le ganen a Colombia.

Simplemente que mejoren; que se vean algo mejor que en la Copa Oro.
(Nota de Tano de fin de semana).
Si los analistas y los “entendidos” como Mario Kempes no le dan a Costa Rica ninguna posibilidad de clasificar a la segunda fase de esta competencia, lo menos que se les podía pedir a los muchachos de la tricolor, era un mejor desempeño, luego de su gris y penosa presentación en el certamen de la Concacaf.
Y lo lograron.
Jugaron mejor.
Y noten los detractores de la prensa deportiva costarricense a la que nos endilgan que queremos echar a La Volpe, como un simple partido de fútbol bien jugado, al menos en zona de retaguardia, provoca en los medios de comunicación deportivos del país reacciones favorables al trabajo del argentino.
Y no es que seamos poco exigentes.
Es que en la Copa Oro se jugó demasiado mal y es deber de la prensa denunciarlo y hacer los cuestionamientos del caso.
En ocasiones, ni se trata de jugar bien o mal.
Se trata de ponerle ganas, de entrarle al juego con todo; de buscar las bolas, pelearlas, recuperarlas, dividirlas; subir, bajar, marcar, correr y en esto los “carajillos” en la Argentina fueron más cumplidores y responsables que las “estrellitas” en los Estados Unidos.
El trabajo de Ricardo La Volpe empieza a visualizarse en zona de retaguardia; aunque en cualquier partido la defensa costarricense se puede caer, es evidente que la ardua labor en los entrenamientos parece dar frutos y ante un equipo explosivo y veloz como el colombiano, repleto de estrellas que brillan en el Viejo Continente, se vio a una defensa bien ubicada, ordenada y sin sobresaltos.
Y, un detalle bien interesante, se podría pensar que Leonel Moreira con su extraordinario trabajo nos salvó de una goleada, lo que no habla bien de sus compañeros de zaga, pero no es así. El 90% de los remates escalofriantes que atrapó y desvió el portero del Herediano, fueron de larga distancia, o sea, que se produjeron no por errores defensivos, ni porque Duarte, Acosta y Calvo hicieran aguas, sino por las virtudes de los jugadores colombianos que gustan de probar suerte de larga distancia.
Eso sí, nuestros volantes de marca como Mora y Guzmán y los carrileros Salvatierra y Leal, no deben dejar que el rival remate a gusto y placer. Hay que taparles los ángulos, tarea pendiente.

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