Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 2 Julio, 2011


Si algo está claro después de conocer la formación de Costa Rica para el primer partido de la Copa América ante Colombia, es que el técnico Ricardo La Volpe va a insistir y a repetir un esquema y una estrategia.
Lo lindo sería que sus alumnos la mejoren.

Simplemente se da una sustitución de jugadores bajo un mismo sistema de juego.
Leonel Moreira va por Keylor Navas.
Oscar Duarte, Francisco Calvo y Pedro Leal, por Marshall, Junior Díaz y Bryan Oviedo.
David Guzmán por Celso Borges.
Randall “Chiqui” Brenes por Cristian Bolaños.
Diego Madrigal por Bryan Ruiz
Joel Campbell por Alvaro Saborío.
Repiten José Salvatierra, Johnny Acosta y Heiner Mora.
Muchos aficionados no han interpretado bien los cuestionamientos de un sector de la prensa deportiva al trabajo de La Volpe.
Lo hemos escrito en infinidad de ocasiones; la mayoría de la prensa deportiva respalda a don Ricardo, desea que su proceso siga y pocos le piden la renuncia. El principal cuestionamiento a su trabajo es que conforme se presentan los exámenes para sus alumnos, no se observan mejoras y entonces no queda más remedio que lanzar la frase lapidaria.
“Para jugar como lo hizo Costa Rica en Copa Oro, se hace con cualquier entrenador y nos sale más barato”. Por ahí anda la crítica.
Lo que queremos los ticos es que la Selección Nacional juegue bien; juegue mejor, aunque pierda, pero si sigue jugando mal o peor conforme se presentan los partidos, no hay más remedio que objetar el trabajo del maestro.
En la Copa América los alumnos deberán presentar tres nuevos trabajos; van a exhibir mejoras o retrocesos ante Colombia, Bolivia y Argentina; después de la Copa Oro, los seleccionados han tenido varias prácticas y muchas horas de trabajo con su maestro.
Entonces, esperamos mejoría.
No somos muy exigentes.
Nada más que Costa Rica juegue mejor.
Nos agradaría, por citar solo un ejemplo, que Salvatierra aprenda a correr para atrás, o sea, de espaldas, para que no le repitan la acción del primer gol de Honduras. Queremos ver mejoras en los fundamentos del juego de los nuestros, no importa tanto si los tres rivales suramericanos nos derrotan. Terminada la Copa América, anhelamos que las expectativas para la eliminatoria mundialista aumenten y no retrocedan.

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