Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 24 Junio, 2011


La muerte de Dennis Marshall resultó impactante; dolorosa e impactante.
Llega pocos días después de ser escogido por la prensa deportiva, como el mejor jugador de la Selección Nacional en la Copa Oro, junto a Keylor Navas; de ser seleccionado como el mejor jugador de la tricolor en el partido contra Argentina y pocas horas después de que anotó el último gol de Costa Rica en una competencia oficial.
Es decir, Dennis muere en el mejor momento de su joven carrera deportiva.
Se me ocurre que el sacrificio de este muchacho y su muerte prematura en un fatal accidente de tránsito, no debería ser en vano y podría trascender como mensaje de vida y eterno a jóvenes de parecida edad, que conducen creyendo que a ellos nunca les va a pasar y que ellos nunca se van a matar, manejando vehículos con un irrespeto a sus vidas y a la de sus semejantes que por consuetudinaria, dejó de asombrar.
A todos los conductores que hace rato salimos de la adolescencia; a los choferes que entre los 30 y los 40 años empiezan a madurar y a respetar el derecho de los otros conductores, nos pasa que cada vez que nos sale “un loquito” por el espejo retrovisor o notamos que viene un auto dispuesto a irrespetar todas las señales de tránsito, en el 99% de las ocasiones es un joven el que lo conduce.
Siendo Dennis Marshall joven: muerto Dennis Marshall en un accidente de tránsito; siendo Dennis Marshall un referente, un ídolo, un icono para los jóvenes costarricenses, su sacrificio debería trascender creando las autoridades de tránsito una ley preventiva que lleve su nombre y que inste a los jóvenes temerarios de su edad a tener más cuidado y responsabilidad al conducir… para que no les suceda lo mismo.
Aunque es muy lamentable el deceso de Marshall; aunque resulte inmenso el dolor de sus seres queridos; aunque se deben respetar los eventos, no todos los días fallece en el mundo un referente del fútbol de un país; un muchacho popular, conocido y querido que viste a la hora del trágico suceso la camiseta de la Selección Nacional, aunque no la lleve puesta.
Inmortalicemos entonces su nombre, con una campaña preventiva que penetre en la mente y conciencia de los jóvenes que conducen violando las normas de tránsito, como mensaje educativo que se afianza, lastimosamente en la muerte de este “negrito de ojos saltones”, que hace pocas horas nos puso a gritar a todos con su remate picado de cabeza que venció a Noel Valladares.

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