Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 17 Junio, 2011


Hemos escrito del tema.
Cuando un inspector de tránsito o una esposa pilla a un conductor o a su marido pasado de tragos, la respuesta del “infractor” es idéntica: “solo me tomé dos birrillas”.
Nunca se toman una, ni tres: siempre son un par de birras.
Te echan de la casa, te despiden del trabajo, te vas de fiesta. Pero solo “me tomé un par de cervecitas”. ¿Por qué no cinco, o siete?
Lo que nunca entendí con los jugadores de la Selección que se fueron de fiesta, con permiso de su director técnico hasta la una de la mañana (qué tipo más actualizado este La Volpe con los horarios), no fue si se tomaron dos o tres birritas, o solo cenaron y no bebieron, o solo bailaron y no cenaron.
¡No!
Lo que nunca entendí es que p… andaban celebrando, después de la bailada y humillación que les pegó la selección mexicana. Curiosamente, tres de los futbolistas que naufragaron en ese juego, formaban parte de la delegación del festejo: Acosta, Salvatierra y Mora.
¿Con qué animo se van a tomar unas birras, después del 4-1 que pudo ser el doble?
Y si se fueron a beber guaro para olvidar las penas o la aplastante derrota, tienen que tener mucho cuidado, porque ese es un comportamiento típico de personas enfermas alcohólicas, que huyen de la realidad, refugiándose en el consumo de drogas. Por si no lo sabían los seleccionados o La Volpe, el alcohol es una droga poderosísima y tremendamente adictiva.
Pero, en todo caso, más grave que los muchachos hayan aprovechado la noche libre para bailar y tomarse unas copas, es el comportamiento de los jefes de delegación y de los encargados de selecciones nacionales. Ya sabemos la pasión de los ticos por los aviones, sin pagar, desde luego y estamos seguros de que junto a los futbolistas, el cuerpo técnico y el cuerpo médico, están en la Copa Oro, el delegado jefe, el adjunto y los adjuntos, además de los integrantes de todas las comisiones que viajan gratis y nadie sabe qué hacen.
Me parece una irresponsabilidad mayúscula, mucho más grave que el par de birras que eventualmente se hayan tomado los jugadores, el hecho de que ningún delegado sabía la hora del regreso a casa. Nadie supo a qué hora regresaron al hotel.
¿Y saben por qué no lo sabían?
Porque la mayoría hace lo mismo que hacían los jugadores en el bar, beber licor pero en las habitaciones del hotel. Entonces, no tienen autoridad moral para sancionar.

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