Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 8 Junio, 2011


Esta Nota no pide vacaciones.
Yo leo que “La Machaca” se va de vacaciones; “Chisporroteos” también, los columnistas igual y esta Nota no.
Desde 1988 se publica todos los días.
Unos pocos días que no se ha publicado ha sido por problemas técnicos. La hemos escrito en otro país, algo sucede a lo interno y no ve la luz, pero esto ha sucedido aisladamente.
En la primera semana de abril hice un viaje a Cleveland, para quitarme la fiebre de mirar un juego inaugural de temporada de béisbol. Aproveché el viaje y pude mirar los seis primeros partidos de La Tribu: ganaron cuatro y perdieron dos.
De ahí arrancaron los Indios para convertirse en el mejor equipo de las Grandes Ligas hasta el jueves de la semana pasada. En una larga serie de cuatro partidos en su propio patio ante los Vigilantes, la “Tribu” fue arrollada y por primera vez en 33 años, Texas le ganó los cuatro juegos como visita. Los Indios se tambalearon y están en crisis.
Mi querido equipo lo hizo en el peor momento, porque precisamente hoy miércoles estaremos viajando a la ciudad de Nueva York, en el viaje anual que hacemos un pequeño grupo de compañeros de colegio, para presenciar la serie de fin de semana entre los Yanquis y los Indios que se prolonga de viernes a lunes.
Tuvimos un poco de suerte y conseguimos boletos para presenciar, mañana jueves, el último juego de la serie entre los Mulos y Boston.
Como la mayoría de nuestros lectores son amantes del fútbol, tuvimos en las redes sociales varias notas de reclamo, cuando decidimos narrar los hechos que nos sucedieron en Cleveland. Lamentablemente, no a todos les gusta el béisbol y se obstinan de leer cuatro o cinco de mis Notas escribiendo de esta hermosa disciplina.
Como consideración hacia ellos, no los vamos entonces a “aburrir” contándoles desde la ciudad de los rascacielos los detalles de la serie entre La Tribu y los Bombarderos del Bronx, pero igual por razones de horarios, se nos hará difícil mirar los juegos de Costa Rica en Copa Oro y nos suena irrespetuoso comentar de partidos que no se han visto.
De manera que he decidido contarles durante una semana de vacaciones ficticias, que fue de mi vida una vez que dejé de consumir alcohol y cómo fue mi regreso al periodismo deportivo nacional. Decenas de personas me han pedido escribir la parte dos de “Para Nunca Olvidar” y podría ser este un breve preámbulo.

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