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Miércoles, 14 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 21 mayo, 2011



Me llamó mucho la atención y de forma desfavorable, darme cuenta de que el 80% de los jugadores jóvenes que Ricardo La Volpe convocó a la Selección Nacional, dicen estar contentos y felices porque el ser seleccionados y jugar en competencias internacionales, les servirá de vitrina para exhibirse y quizá ser firmados en el exterior.
Esta es la meta prioritaria de nuestras jóvenes estrellas; convertirse en los nuevos millonarios del balompié costarricense, siguiendo los pasos de Bryan Ruiz, Alvaro Saborío y otros.
Aquello del honor de ser seleccionados y el orgullo de defender la camiseta Patria, queda para los dinosaurios.
Muy pocos de los citados por La Volpe en edad juvenil, manifestaron sentirse orgullosos de vestir el uniforme de la Patria; la mayoría dijo que ir a la Selección Nacional es la mejor vitrina para buscar un contrato en el extranjero.
El bachiller en derecho, Eduardo Gutiérrez, exgerente de Liga Deportiva Alajuelense, nos había hecho esta observación desde una convocatoria anterior del propio La Volpe, pero no le dimos seguimiento. Ahora, de cara a la Copa Oro y Copa América lo comprobamos.
Primero el dinero; segundo el honor.
Antes era al revés. Es más; ni había dinero.
La industria del fútbol mueve millones de dólares; el futbolista es el principal actor de esa industria; es lógico que trate de superarse, progresar y asegurar el futuro suyo y de sus seres queridos.
Si bien es cierto todas las jóvenes promesas de nuestro fútbol tienen derecho a vivir la historia de “La Cenicienta”, versión masculina, que encarna el modesto futbolista que nació y se crió en una localidad problemática y marginada como Alajuelita, convertido en un joven multimillonario gracias a su innata habilidad con el balón, no es malo dejarle un rinconcito a los valores, al honor y al corazón.
Hubiese sido más atractivo escuchar a los seleccionados jóvenes convocados a la Copa Oro y Copa América, hablar primero del honor que sienten por ir a defender los colores de Costa Rica en una competencia internacional y de segundo, aprovecharla para lucirse ante los scouts de los mejores clubes del mundo, siempre atentos a estos certámenes en busca del talento joven.
Todos estos chicos saben que un buen torneo les puede significar un cambio radical en sus vidas, pero por favor, antepongan el honor al billete, que se les ve mejor.

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