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Jueves, 15 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 19 mayo, 2011



Somos miles los costarricenses que seguimos por los canales deportivos las emocionantes y espectaculares carreras del GP de motociclismo. Esas competencias son adrenalina pura y todos, desde nuestras butacas, igual conducimos y aceleramos empujando a nuestros pilotos favoritos.
El domingo pasado en el Premio de Estoril en Portugal se armó la bronca, porque hubo roces, suspensiones, lesiones y caídas. El analista de EFE, Fernando Castán, lanzó una interrogante y luego nos narra las vivencias de ese premio.
¿Se pueden regular los adelantamientos en una carrera? ¿Hasta dónde está permitido tocar la moto de un rival cuando se le sobrepasa?, pregunta Castán.
Todo empezó en el circuito luso de Estoril cuando Jorge Lorenzo (Yamaha), campeón del mundo de MotoGP, y Marco Simoncelli (Honda), la “bestia negra” de los españoles en las categorías pequeñas años atrás, iniciaron una serie de reproches sobre su limpieza en la pista.
Lorenzo afirmó que no considera su deporte “de contacto”, tal y como lo declaró el director de carrera, Paul Butler, y que si lo fuera, él no estaría donde está. Además, explicó que considera ilegal un adelantamiento en el que un piloto se apoya en el otro para sobrepasarle.
Rossi, por su parte, opinó que los pilotos de la generación anterior se extrañarían de escuchar este debate. El nueve veces campeón del mundo no ve la forma de reglamentar este aspecto.
Estoril empezó caliente cuando en la tanda de calentamiento, Casey Stoner (Honda) pegó un golpe con el puño al francés Randy de Puniet (Ducati), pues estimó que el galo lo había molestado en su trayectoria.
Nada más empezar la carrera, en la segunda vuelta, Lorenzo propinó uno de los adelantamientos que en el argot se llaman “hachazos” a uno de los pilotos más correctos del Mundial, Dovizioso.
Y en la decimoctava vuelta llegó el momento clave de la prueba, cuando Simoncelli provocó con otra acción al límite, en la curva denominada “El camino de los bueyes”, la caída de Dani Pedrosa (Honda), con tan mala suerte que el español, que todavía no se ha recuperado de una rotura de la clavícula izquierda el año pasado en Japón, se fracturó la derecha.
Todos se disculparon con todos, aunque Simoncelli dijo que no creyó haber hecho algo incorrecto en su maniobra frente a Pedrosa. Rossi, como casi siempre, explicó todo con una sola frase: “Esto son carreras”.

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