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Sábado, 17 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 09 mayo, 2011



Oscar Ramírez se lució en Ciudad Quesada.
Si bien es cierto se presagiaba una presentación prudente y precavida en lo táctico de parte del Alajuelense, a la espera de la reacción sancarleña, lo cierto es que los manudos formaron con algunas variantes tácticas novedosas que le resultaron ideales y fructíferas conforme se desarrolló el juego.
Ubicar a Juan Gabriel Guzmán como carrilero por la derecha, le dio fortaleza y marca a una zona por donde suele habitar con mucho éxito, Alvaro Sánchez. La mejor figura local quedó atrapada en las tenazas del exgeneraleño, quien tuvo el auxilio para temas de velocidad de Kevin Sancho, el titular en esa parcela cuando no está Salvatierra.
Entre Guzmán y Sancho e incluso, con el aporte de Johnny Acosta, atento también a los movimientos del cerebral 10 local, el “Machillo” anuló el sector ofensivo de Daniel Casas por la franja izquierda, mientras que José Salvatierra, Allen Guevara y Marcelo Fazzio, bloquearon el otro costado, tránsito de Michael Mora y Kenny Cunninghan.
Cristian Oviedo y Pablo Gabas se las verían contra Russel y Montoya.
Con tantos hombres para diferentes misiones, la expulsión tan temprana de Oviedo no alteró en lo más mínimo el bloque defensivo de los erizos; fue tal el acierto de Ramírez en su planteamiento, que podemos hasta especular que esa expulsión estaba presupuestada, para Oviedo o para otro de sus compañeros.
Gabas y Fazzio duplicaron funciones y la velocidad de Salvatierra, Guevara y Sancho hicieron el resto para tapar el hueco.
Adelante, Jonathán McDónald en solitario, bien acuerpado desde atrás y por los costados, le lanzaron bolas a la espalda de Monguío y Bello, pero igual lo acompañaron por las franjas y el centro.
A la Liga le salió como visitante el partido ordenado, planificado y soñado; el gol de Salvatierra fue la cereza al pastel táctico, el premio a la estrategia; el postre del suculento almuerzo.
En nuestras notas de viernes y sábado, dijimos que San Carlos para asestar el primer golpe, estaba obligado a jugar como lo hizo la Liga contra Herediano, velocidad, vértigo, ambición desde el minuto primero. Nada pasó, todo quedó en el tintero. Daniel Casas durante 90 minutos arrastró su impotencia y nace la interrogante: ¿jugó muy mal San Carlos o fue que el rival no lo dejó actuar? Las dos situaciones se dieron.

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