Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 29 Abril, 2011


A San Carlos no le sienta el color morado.
Los toros no pueden contra el Saprissa.
Embisten sin dificultad las capotas rojas; las azules; las amarillas, pero los cachos pasan recto si el torero lo desafía con bandera morada.
Perder con Saprissa en San Carlos fue un pésimo resultado y si bien es cierto en toda competencia deportiva se producen resultados milagrosos, su propio concepto lo dice; los milagros son escasos. Normalmente ceden a la lógica y esta señala que el Saprissa, en instancias finales, es enemigo letal.
Los seguidores del Alajuelense recuerdan con dolor y frustración, aquel juego de vuelta en Tibás cuando el Saprissa, sin despeinarse y en 20 minutos, le dio vuelta a un resultado adverso de 2-0 acarreado del Morera Soto.
Grandes equipos como Herediano, Cartaginés y Puntarenas en su mejor momento, sucumbieron en “La Cueva” en el juego de vuelta, tras llegar con un resultado favorable.
Y es que el Saprissa, además de su calidad, lleva una ventaja que en lo personal, como periodista deportivo, me ha costado asimilar o poder comprender, porque lo considero un enigma, un misterio, un tema de difícil explicación.
Es este.
¿Por qué el Saprissa es el único equipo del campeonato y lo ha hecho a través de muchas temporadas, que aprovecha y mete y mete goles en jugadas de bola muerta?
Recordemos que con Guimaraes y Medford, los morados fueron campeones con un altísimo porcentaje de anotaciones que llegaron por la ruta del tiro libre o el tiro de esquina.
¿Será asunto de pizarra? ¿Será asunto de suerte? ¿Será por la habilidad de Walter Centeno? ¿No es que un tiro de esquina lo lanza cualquiera?
Y tocamos este tema porque fue un tiro libre el que sentenció a San Carlos el pasado domingo, el pase largo de Pupy López a la cabeza de Douglas Sequeira; fue un remate de cabeza de José Mena a tiro de esquina del Paté el que hundió al Santos en la jornada previa y entonces, basta una jugada de bola muerta en Tibás este domingo, para que se terminen todas las buenas intenciones de Daniel Casas y sus discípulos.
Jugar una semifinal en el Ricardo Saprissa con el marcador en contra y conociendo todo el plantel de la visita, este argumento letal que suma el Saprissa en su libreta de aniquilaciones, pone a los toros contra las cuerdas.
Pero… recuerden… hay milagros, pocos, pero existen.

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