Redacción La República

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Jueves 28 Abril, 2011


Cuando la Nota de Tano solo se lee ocasionalmente, provoca que algún lector, o lectora precisamente ocasional, opine de ella por un comentario que leyó de rebote, sin conocer ni dar seguimiento a reflexiones del autor.
He escrito en los últimos meses bellezas del Herediano, sobre todo por la calidad de su medio campo; hubo un momento, con Orlando De León al frente del “team”, que se podía alternar en la cintura del equipo a Carlos Hernández, José Cubero, José Garro, José Carlos Cancela, Esteban Ramírez, José Sánchez, Berny Solórzano, Tirso Guío y Diego Madrigal.
Esto no fue hace un siglo; fue apenas en el torneo anterior, donde el Herediano estuvo a pocos minutos de lograr un justo campeonato, que se le fue de las manos con aquel gol agónico de Pablo Gabas que obligó a la lotería de los penales, donde todo puede pasar. Y pasó que Cristian Oviedo metió el del título.
Han sobrado, por merecidas, las opiniones favorables al trabajo del joven portero, Leonel Moreira, un chico que va para grande si con trabajo mejora algunas deficiencias que son peligrosas en su delicada posición. Tiene que aprender a salirse, o a no salirse, como bien lo indicó Erick Lonnis el pasado lunes en su programa televisivo.
Además, hace pocas semanas hablamos extensamente de Robert Arias y de lo injusto que ha sido el fútbol nacional con su larga trayectoria, al mantenerlo alejado de varios procesos de Selección Nacional. “No puede ser”, dijimos, “que un defensa central que se mantiene activo como líder, capitán y metiendo goles por tantos años en un equipo de la trascendencia del Herediano, es borrado de las listas de la tricolor”.
Desde que Ricardo La Volpe fue nombrado técnico del seleccionado, hemos clamado para que se fije en el trabajo de Marvin Obando, el carrilero de mejor proyección ofensiva del campeonato.
De manera que a nadie puede extrañar que el Herediano haya derrotado al Alajuelense en el juego de ida en su estadio o que lo vuelva a vencer en el juego de vuelta. Es una serie entre dos grandes donde gana cualquiera.
Lo sorpresivo fue el marcador y lo señala la estadística; no es normal que la Liga encaje cuatro pepinos; es una cifra inusual y como Herediano se los metió, resultaba lógico analizar las causas que provocaron ese desfase en la retaguardia eriza, que fue lo que tratamos de comentar en la Nota de ayer.

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