Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 20 Abril, 2011


Fue un gran acierto de quienes organizaron el campeonato que está a punto de finalizar, estimular a los equipos con mejor puntaje y otorgarles la ventaja de pasar a la siguiente fase, en caso de empatar la serie con sus respectivos rivales en los juegos de los cuartos de final y semifinales.
Tengo la impresión de que dirigentes, técnicos, prensa y aficionados, se dieron cuenta del valor de esta decisión hasta que los equipos se clasificaron. La variante al reglamento les dio un sabor diferente a los encuentros de cuartos de final y equipos como Alajuelense, Saprissa, San Carlos y Limón, de cara al juego de ida, entraron a la competencia con una enorme ventaja; ya no solo cerraban en casa que es bien estimulante, sino que además, si la serie quedaba empatada, eran ellos los que sobrevivían, un premio sin duda a su mejor trabajo durante la temporada.
Si bien es cierto, el hecho de que se clasificaran a la siguiente ronda ocho equipos de 12 es una solemne alcahuetería y un premio a la mediocridad, al final de cuentas los clubes que se interesaron y trabajaron mejor para no solo clasificarse en un cuarto o tercer lugar, sino lograrlo de una mejor forma, encontraron una mina de oro a la hora de la verdad, mina de oro que únicamente Limón no supo explotar.
Limón lo tenía casi todo para avanzar a semifinales; un buen equipo; un rival que tuvo varios problemas de todo tipo durante la campaña; además cerraba en el Puerto y si empataba la serie, clasificaba. Pero, la derrota 2-0 en el Rosabal Cordero prácticamente lo hundió, aparte el problema doméstico con tantas expulsiones que analizamos ayer.
El Saprissa, al ganar como visitante en Guápiles, llegó al juego de vuelta con triple ventaja: marcador favorable, jugar en casa y la clasificación si Santos lo derrotaba por un gol de diferencia. Demasiada carga para los santistas.
A San Carlos y a la Liga les cayó de perlas empatar de visita en el Fello Meza y en Pérez Zeledón, porque si metían un gol de primero en los juegos de vuelta, las series se volcaban muchísimo a su favor y las dos oncenas así lo hicieron.
Repasen que Alajuelense hizo el gol temprano y lo cuidó; los guerreros tenían que meter dos (cuesta arriba) y el Cartaginés, contra las cuerdas, les empató a los toros 1-1 el juego, pero el nuevo reglamento lo obligaba a meter otro y esa presión lo hundió.

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