Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 16 Abril, 2011


La venta del Saprissa nubló una información escalofriante.
El contrato del partido entre las selecciones de Costa Rica y Argentina se firmó por las más altas autoridades deportivas del país, el mismo día del juego.
Esto solo es para despedir y sin responsabilidad patronal a quienes manejan el deporte costarricense, con sueldo (los funcionarios del ICODER) y sin sueldo (los directores de la Federación), quienes además, sobre todo los primeros, encadenan una serie de “tortas” de todo nivel que se suponía, el Ministro de Deportes, el todoterreno Carlos Ricardo Benavides, que les hace al turismo, a los deportes y a la Presidencia, como bailarse un toro en Zapote, prometió cortar con aquel entusiasmo de sus primeros días, que luego se esfumó tras el protagonismo que le dio su cargo en los momentos de la inauguración del Estadio Nacional, donde por cierto, mantuvo un muy bien estudiado perfil bajo, propio de una persona culta e inteligente como lo es.
Don Carlos se asustó el día que se dio una vuelta por el ICODER; prometió comprar una escoba y barrer, pero al ratito la propia basura se lo tragó, el joven se enfrió y de inmediato cayó la salvación: aquello de los escandalitos que solo duran tres días.
Este problema mental y emocional de los ticos, este de no extender las críticas y los cuestionamientos por más de tres días, constituye la sólida edificación sobre la que se han construido desde hace muchísimos años, los actos más corruptos de gobernantes, empresarios, funcionarios públicos y el resto de mortales que habitan nuestra hermosa tierra.
Y cuando la cosa ya se pone horrible, el asunto se soluciona formando una comisión.
Firmar el contrato del partido entre Argentina y Costa Rica el mismo día del juego, es un acto de una irresponsabilidad absoluta y total, propia de funcionarios que no están capacitados para ejercer sus puestos, pero en Costa Rica no pasa nada y el deporte continúa arrinconado en la agenda prioritaria de nuestros gobernantes.
Posterior a la renuncia de la señora Goyenaga, en los deportes y desde Palacio no hay rectificación alguna, a pesar del descalabro que muestran las encuestas. En Zapote y en Santa Ana jamás van a reflexionar ni a reconsiderar que en la caída de las opiniones favorables hacia doña Laura, muchísimo tiene que ver su probado desinterés en solucionar el caos deportivo que reina en la nación.

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