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Lunes, 12 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 18 marzo, 2011



Con Walter Centeno en el Deportivo Saprissa, se podría estar repitiendo, o empezando a escribir, según como lo vean diferentes analistas o seguidores del equipo, la historia que vivió en el final de su carrera en Liga Deportiva Alajuelense, el talentoso mediocampista, Wilmer López.
Hubo una persona, en este caso quien fuera presidente del club, Jorge Hidalgo, que se plantó en cortar la permanencia del “Pato” en la titularidad del equipo. Soportó los embates de la afición, los cuestionamientos de la prensa deportiva e incluso la presión ejercida por el propio futbolista y el icono de los fanáticos rojinegros fue perdiendo protagonismo y se vio obligado a emigrar a otras tierras, a Pérez Zeledón donde igual no retomó la luz que iluminó durante muchos años su brillante carrera.
Hoy, pocos o nadie añoran a Wilmer López en el equipo campeón, pero si hubiera seguido en el club, que nadie extrañe que todavía los fanáticos manudos lo estarían pidiendo a gritos desde las gradas en los malos momentos del equipo.
En el Saprissa se acaba de presentar un hecho real; contra Limón, el técnico Juan Manuel Alvarez sustituyó a Walter Centeno “para descansarlo” y el equipo mejoró notablemente. Esto se podría considerar como un hecho aislado, pero no lo son la serie de partidos irregulares que ha jugado el Saprissa con Paté como principal actor del déficit, que fue el caso en Utah.
En estos momentos el Saprissa tiene un problema: en el equipo, los otros diez jugadores que Alvarez alinea como titulares, tienen “Patedependencia” y este jugador no pasa su mejor momento.
Blanco, Mena, Wong, Guzmán, Duarte, Loaiza, Badilla, Martínez, buscan solo a Centeno para iniciar las ofensivas del equipo. Si le pasan la pelota mal, el número ocho se resiente y reclama, pero si el la pasa mal, nadie dice nada.
Como que solo Centeno puede equivocarse.
Nos dio la impresión de que ante el Real Salt Lake, el técnico Alvarez le guardó mucho respeto a Centeno y no se animó a sustituirlo, para cambiarle la fisonomía al equipo como sucedió en Limón.
Saprissa urge de nueva dinámica en su juego; en el fútbol moderno desapareció el número 10, inteligente y pasivo.
Ya Riquelme no sirve. Ahora los grandes equipos marcan y atacan en bloque, de manera que si Paté quiere seguir de faro, tendrá que meter pierna, subir, bajar y dejar de regañar porque talento, le sobra.

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