Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 10 Marzo, 2011


Mi relación con don Isaac Sasso fue de encuentros y desencuentros.
Durante casi 40 años, él como dirigente deportivo y este fraile como periodista de la misma “región”, mantuvimos una relación de absoluto respeto, su principal virtud; sostuvimos periodos de excelentes relaciones, incluso comerciales; tramos larguísimos de ausencias, de saber poco o nada el uno del otro y épocas tormentosas con las relaciones completamente rotas, en aceras totalmente opuestas, con críticas y cuestionamientos severos a su gestión, como fue el antes, el durante y el después de Italia 90.
A don Issac lo conocí profesionalmente en época de vinos y rosas; estaba metido hasta el alma apoyando las transmisiones deportivas de Radio Columbia con aquel binomio inolvidable de Rápido Ortiz narrando y Javier Rojas comentando, con Parmenio Medina en los comerciales. Esta tripleta paraba cualquier gradería de cualquier estadio centroamericano o mexicano cuando trabajaban juntos.
Don Chaco y Javier se tomaban sus “wiskitos”; Tano gustaba de sus “roncitos” y compartimos bonito fuera y dentro del país.
Gentilmente fue patrocinador de esta Nota de Tano por varios meses y pautó también ocasionalmente en mi programa de radio. Lo admiré mucho como dirigente del Herediano, por su pasión y vocación a este histórico club.
Lamentablemente se rompió la relación con Italia 90.
Nunca estuve de acuerdo como llegaron al poder don Chaco, Hermes Navarro y Fabio Garnier; fuimos severos, constantes, repetitivos en los cuestionamientos y eso nos distanció.
Yo transmitía un espacio de tenis en Radio Sonora, que era de don Isaac y una tarde, Parmenio Medina que era su gerente, me entregó una carta firmaba por Sasso que me decía “Yo puedo aceptar sus críticas, pero jamás sus insultos y menos desde una de mis emisoras y me echaron”.
Fue una etapa caliente, en la que le reconocí a don Isaac su educación y tolerancia hacia la crítica, porque yo le daba duro y no se molestaba. Un día se enojó porque se consideró insultado, me trasladé a otra emisora, Sonido 1120 con mi tenis y al rato se reanudaron las relaciones profesionales y afectivas hasta su muerte.
Me invitó muchas veces a su oficina, a reuniones de notables, donde solo yo no lo era, para arreglar ahí el mundo del fútbol.
Un tipazo don Chaco; genio y figura; educado y apasionado.
Un abrazote de pesar a Alfredito y a la familia.

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