Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 23 Febrero, 2011


Entré ayer a tomarme un café en un local al sur de La Sabana a eso de las cuatro de la tarde y en la TV pasaban fútbol.
Puse atención y vi que era Chelsea de visita en Dinamarca. Su rival, el equipo donde juega Cristian Bolaños. No es el de Bolaños, porque el no es el dueño del club, pero sí donde trabaja.

Afiné la vista y lo ubiqué. Número 30 en su uniforme.
En un ataque de los ingleses, de pronto el costarricense quedó encuadrado entre Fernando Torres, Nicolás Anelka, Cole y Frank Lampard y me dije.
¡Hombre, este chico juega en un fútbol de primer nivel!
¡La Champions!
Llegó largo el muchacho de Hatillo y bien merecido que se lo tiene; su hermano Jonathan jugaba muy bien al fútbol pero no corrió con igual destino.
Mirando un rato a Cristian moverse en el terreno de juego y leyendo la información internacional que lo rescata casi como lo único digno de verse de un equipo desencanchado y flojo como el danés, opino que Bolaños y Bryan Ruiz deben ser los enganches de Costa Rica en la Copa Oro, a la espalda de Alvaro Saborío.
Bolaños (8); Ruiz (10) y Saborío (9), ojalá con Marco Ureña (7) a uno de los costados de la línea de ataque. No hay mucho que revolver para el técnico Ricardo La Volpe. Es imposible desestimar a un futbolista que juega profesionalmente en el nivel que hoy lo hace Cristian. Ni que decir Bryan y esperar que el regreso de “Sabo”, después de su larga lesión, venga cargado de goles, como los anidó en la última temporada de la MLS.
Cuesta un mundo llegar al nivel de competencia de Bolaños; el Viejo Continente está inundado de futbolistas, sobre todo brasileños y argentinos, desparramados por toda Europa. Como muestra, un botón.
Un desconocido equipo de Ucrania, liquidó la semana pasada al orgulloso Milán de Italia con tres goles de una tripleta de ilustres desconocidos brasileños. Nadie sabe quiénes son ni de dónde salieron. Basta que sean de Brasil para que en el planeta fútbol los prefieran. A los jugadores ticos les toca aprovechar ciertas hendijas para colarse en el gran mundo y mostrarse.
Por aquí reflexiono sobre lo difícil que le será a Diego Madrigal pegar en Paraguay. ¿Cuántos jugadores uruguayos, argentinos, brasileños, habrá a un par de metros de él, mejores?. Miles.
Entonces, mientras nos tragamos el amargo sabor de la eliminación de la Sub-17, aplaudamos a Cristian Bolaños.

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