Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 21 Febrero, 2011


Osvaldo Pandolfo lideró un grupo interdisciplinario de distinguidos profesionales en diferentes especializaciones, que se metió de lleno a trabajar en coordinación con sus colegas y obreros chinos en la construcción del nuevo Estadio Nacional.
Miles de miles de cosas se tenían que hacer.
El orden, la responsabilidad y la planificación a muy corto plazo eran vitales, urgentes y necesarios.
Uno de los puntos claves era la ceremonia inaugural.
En el Instituto Costarricense del Deporte acordaron privatizar ese evento; era tal la magnitud de la obra que al Estado se le escapaba de las manos por falta de presupuesto, organizar para los costarricenses un espectáculo de clase mundial.
Previas consultas con la Contraloría y con la anuencia de esta, se sacó a concurso la ceremonia inaugural y JBQ ganó la licitación. Varias agencias de publicidad y otras empresas particulares sacaron los carteles de licitación, pero al final, parece que solo JBQ los presentó y se adjudicó ese derecho.
En el contrato entre el Icoder y JBQ quedó claramente establecido que el primer organismo no le giraría dinero a la agencia y que ésta, si ganaba plata en la ceremonia, tenía que dar un porcentaje de esas ganancias al Icoder.
Más claro no canta un gallo.
Con este “tanate” encima y con la enorme responsabilidad que significaba para las autoridades deportivas del gobierno anterior la inauguración del Estadio Nacional, doña Laura Chinchilla ganó las elecciones y mandó para la casa al 90% de este grupo de profesionales que por muchos meses había trabajado y tenía adelantado y planificado, mucho de lo que había que hacer en el majestuoso coliseo.
A la señora Presidenta se le metió entre ceja y ceja que los deportes en Costa Rica tenían que ser conducidos por una mujer y se sacó de la manga el nombramiento de la doña que se acaba de ir, con las consecuencias nefastas de todos conocidas.
Irresponsablemente se perdieron diez meses en el asunto.
Ahora el nuevo encargado de deportes, y a la vez Ministro de Turismo, don Carlos Ricardo Benavides, muchacho culto e inteligente, apenas asoma la nariz en la olla se queda espantado de lo que olfatea a lo interno del Icoder; aclara decenas de cosas del contrato limpio con JBQ y sentencia con cortar cabezas.
¡Qué fácil adivinar quién fue la responsable de que sucediera todo esto, más lo que falta del caos!

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