Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 25 Enero, 2011


El saldo es positivo
Ser campeón de Uncaf no significa absolutamente nada en el mundo del fútbol.
Las selecciones centroamericanas viajaron a Panamá en busca de una clasificación a un evento más relevante, la Copa Oro, y en este sentido prioritario, cumplió idéntica meta Guatemala, quinto lugar, que Honduras, campeón.

Entre primero y quinto se colaron al certamen de Concacaf, ticos, canaleros y cuscatlecos.
Premio a la mediocridad.
¡Ni lo duden!
Pero la presentación de Costa Rica iba por otro lado y el periplo por tierras canaleras valió la pena.
En primer lugar, Ricardo La Volpe no fue a batear; trabajó con una base de jugadores y experimentó en tres o cuatro sectores del campo con variantes muy similares.
Mantuvo a seis hombres con rango de titularidad, todos en zona de retaguardia que al jugar juntos cuatro partidos oficiales se conocieron lo suficientemente bien en el primer piso del edificio. Grant, Myrie, Delgado, Marshall, Miller y Borges, si vuelven a ser convocados para la Copa Oro, llevarán en sus respectivos equipajes suficientes lecciones para mejorar y sobre todo, corregir errores.
La defensa de Costa Rica no fue un desastre ni un coladero; eso sí, falló lamentablemente en situaciones similares porque recibió tres goles muy parecidos. El empate de Honduras en el primer juego; el gol de Panamá y el primero de los catrachos en la final.
En las tres acciones la marca fue pésima; Costa Rica tenía más hombres en posición defensiva que el ataque rival y en las tres oportunidades, dejaron rematar a quemarropa.
Aquí tiene La Volpe un detalle estratégico y táctico que debe trabajar en los entrenamientos, sobre todo que, como lo cuentan los colegas, gusta repetir y perfeccionar las jugadas hasta que se ejecuten bien.
Hay que enseñarles a los defensores a no vender la posición, a no entregarse, a no marcar en línea, de manera que se ejecuten las coberturas correctas.
Recordemos el gol de Honduras en el minuto 90, cómo el centro que llegó a piernas de Núñez, pasó delante de cuatro defensores nacionales y ninguno pudo meterle a la bola, ni siquiera el dedo gordo. No se marcó en forma escalonada y esto hay que aprenderlo.
Lo positivo es que en defensa, Costa Rica no hizo aguas; no se inundó el patio y fue mucho mejor lo que se hizo, que lo que se dejó de hacer. Ninguno de los seis jugadores citados, naufragó. Punto a favor.
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