Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 20 Enero, 2011


Como a los diez minutos del segundo tiempo del clásico, el delantero Alejandro Sequeira fue habilitado por Mauricio Castillo y quedó completamente solo frente al portero Alfonso Quesada; el goleador soltó un trallazo de derecha y el portero rojinegro se lo rechazó a dos manos. Esta fue la acción decisiva del clásico, porque si Saprissa mete el 2-0, otra historia pudo ser narrada al final del cotejo.
Enseguida Fausto González le detuvo muy bien colocado un remate de cabeza a Elías Palma y Saprissa metió a Alonso Solís.
Walter Centeno había reventado la bola a la gradería con toda el alma, para que atendieran a Gabriel Badilla lesionado y ahí empezó más fuerte el pique del Paté con Cristian Oviedo.
El ocho del Saprissa le decía que se vio obligado a reventar la bola para que asistieran a Gabriel y el cinco de la Liga le decía que la hubiera lanzado por la lateral en lugar de reventársela al público.
¿Qué tal que un asistente pierda un ojo si recibe ese taponazo de Walter en el rostro?
El clásico se empezó a calentar y fue Centeno el director de orquesta que se encargó de desestabilizar al público; el capitán morado empezó a perder tiempo deliberadamente a la hora de ejecutar las faltas y lógicamente sobraron desde las gradas los insultos hacia su figura.
Roberto Wong entró por Badilla y esta variante como que enredó a la retaguardia morada; los manudos habían llevado la iniciativa del juego, pero el Saprissa bien ordenado atrás soportaba los embates y hacía el 1-0 de Jairo Arrieta más grande. Sí creemos que a los morados les faltó mayor ambición ofensiva.
Es muy fácil opinar después de que termina el partido, pero por lo que sucedió en el Morera Soto, cuando la Liga le dio vuelta a la tortilla, se puede deducir que junto a Wong debió ingresar el nuevo fichaje del Saprissa, Michael Ortiz, para meterle presión a la retaguardia eriza que empezaba a mirar cómo detener a uno de sus verdugos habituales, Alonso Solís.
Sin embargo, el “Capi” Juan Manuel Alvarez no tuvo tiempo ni de pensar; en un dos por tres, el uno cero a su favor se convirtió en un 2-1 en contra y el clásico agarró por otra ruta.
La señal que manda este resultado es clara: Alajuelense está para repetir el título y Saprissa está para que sus nuevas caras jueguen y no miren.

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