Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 13 Enero, 2011


No hace muchos años, uno de los Carasucias titulares en el Mundial de Arabia Saudita, en una sola tarde viajó en tres oportunidades de la oficina del presidente de un equipo de provincia, hacia la mesa directiva y gerencia del club donde jugaba y donde había terminado su contrato.
En esos tres viajes, el fichaje de este jugador, que era defensa, subió y subió como la espuma, depende la última oferta recibida. Este jugador se subastó solo, sin maestro de ceremonias ni representante y desde luego que se aprovechó de las circunstancias que mediaban en ese entonces en el fútbol nacional y desde luego, del fanatismo de los dirigentes.
Estos pagaban sumas muy altas, con tal de que su “astro” no se marchara a las filas del “terrible” enemigo. En el caso específico de este defensor, finalmente se cambió de equipo. En el maletín del presidente del club que lo pretendía, había más billete disponible.
Todo fue correcto y el futbolista actuó conforme a la costumbre de la época; costumbre que cortó de tajo en Liga Deportiva Alajuelense el ex presidentes Jorge Hidalgo, en una decisión muy aplaudida y de mucho beneficio para el futuro del fútbol costarricense, una vez que se termine de bajar su ilógica inflación.
En la mayoría de los equipos de la primera división se ha ido poco a poco dando un saneamiento de las finanzas; se están fijando topes salariales y se dejaron de cancelar caprichos. Hay acuerdos expresos de dirigentes para no “joderse” entre ellos, a la hora de fichar a una de nuestras “estrellas” libres.
Por suerte para la Liga, la escuela de Jorge Hidalgo es copiada y seguida por la nueva dirigencia y fue este detalle el que cortó finalmente el fichaje de Diego Estrada con el equipo manudo.
No hay ninguna duda de que el Alajuelense pierde quizá a su mejor prospecto; un número 10 muy bien proyectado al estrellato, pero el hecho de que la dirigencia no aflojó a las demandas del representante de Estrada, que dicen es su padre, es una lección de cómo se deben decidir situaciones de mucha presión en un club, para no sucumbir a las tentaciones.
No se trata de si lo que pide Estrada es justo o injusto; probablemente sea justo, pero rompe los acuerdos directivos en ese renglón específico.
Aplausos entonces para la dirigencia rojinegra.

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