Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 4 Enero, 2011


En muy pocos días chocaremos de frente con todo lo que tiene que ver con la inauguración del Estadio Nacional; ese monstruo que construyeron los chinos en la Sabana.
De solo pensar que al frente de esa obra y como principal responsable de todo lo que ahí sucederá está la chica de Mónaco, mínimo se pone uno a sudar.

Tras una serie de eventos sucedidos a lo interno del Instituto Costarricense del Deporte, de mayo a diciembre 2010, ente rector oficial de las disciplinas deportivas mientras se da vida en la Asamblea Legislativa al respectivo Ministerio, por ahora virtual, como su propietaria, surgen muchísimas interrogantes todas relacionadas con la administración, supervisión y funcionamiento del nuevo coliseo, unas más complejas que las otras.
¡Manejar esa mole no es cajeta!
El brazo derecho ejecutor de la Ministra, nos viene hablando de una Fundación que se hará cargo de la administración del Estadio y que “será nombrada la próxima semana”, manifestaciones que escuchamos desde agosto del año pasado y llegó el año nuevo sin noticias de esa Fundación.
A los viejos del barrio nos produce escalofríos el solo suponer que la Fundación seleccionada, pero todavía virtual, sea una con sede en Heredia, porque les advertimos que si eso sucede, que el último apague la luz.
Mientras la señora Ministra andaba en Francia hablando de límites, nos pareció escuchar que su superiora jerárquica nombró una Comisión de Notables, liderada por Fernando Naranjo, gerente del Banco Nacional, para que colaborara en la administración del nuevo coliseo.
Al terminar el año, supimos por medio de La Nación, que la jerarca del deporte criollo perdió la voz en Europa y decidió volver a hablar hasta enero (que viva enero), pero tampoco leímos ni escuchamos nada de lo actuado por ese grupo de notables, después de que se supone se debió reunir en varias oportunidades con la gran comisión que nombró el Icoder para trabajar en el estadio.
Así, mientras Shakira y Messi calientan caderas para venir a moverlas al coliseo, en diciembre poco o nada se movió públicamente sobre los miles de detalles que “adornan” el poner a manejar esa mole de cemento.
Por dicha, de verdad, de que a pocas semanas de que se empiece a mover esa cosa, a doña Giselle le volvió la voz.
¡Qué haríamos sin ella!

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