Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 16 Diciembre, 2010


Cuando una persona se integra a un grupo, grande o pequeño, conforme se desarrollan las actividades de ese núcleo, el recién invitado o nuevo miembro, se va dando cuenta de que para acoplarse es mejor que él vaya cambiando y se vaya adaptando a las formas y maneras de ser del nuevo grupo, sobre todo a la personalidad y comportamientos de sus integrantes, que suceda al revés.
O sea, que la mayoría de los integrantes se vayan adaptando a él.
Es más fácil que cambie uno a que cambien cien.
En el fútbol no sucede igual y decimos esto por el caso específico que vive actualmente Oscar Ramírez como director técnico del Alajuelense.
Pareciera ser, por múltiples reacciones de seguidores de la Liga, que quieren que el equipo sea entrenado y alineado a su manera y que juegue como a ellos les gusta, en lugar de adaptarse ellos a la forma de trabajo del Macho, que por los resultados y estadísticas que enseña el Alajuelense, lo convierten sin ninguna duda en el mejor equipo del campeonato.
A 90 minutos de eventualmente alzar una corona apenas en su primera temporada como director técnico, los fanáticos del Alajuelense siguen manifestándose en contra de la forma como juega su equipo y les cuesta comprender, tolerar y reflexionar en el hecho de que es el “Machillo” el estratega, el entrenador y que se deben respetar sus procedimientos y planteamientos, máxime por lo exitoso que muestran los resultados.
En una disciplina deportiva como el fútbol no es tan sencillo y resulta imposible que sea el técnico, individualmente, el que tenga que cambiar su conducta, procedimientos y forma de trabajo para adaptarse a los gustos de una inmensa mayoría.
En estos casos, toca a esta, acoplarse al trabajo individual del entrenador y meterse en su mismo barco para terminar de guiar la embarcación al mejor de los puertos.
Y que conste en actas, honestamente, que a mí tampoco me gusta como juega la Liga, mi equipo, de manera que esta reflexión que escribo, igual debo entenderla.
Uno huele y percibe que esta Liga está para avasallar; el Macho la frena; los resultados lo respaldan al ciento por ciento. Entonces, manudos, aguántense las ganas de gritar y si Herediano lo permite, disfruten del título con sobriedad, así como juega el equipo.

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