Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 13 Diciembre, 2010


Me parece que Herediano le mete un gol a la Liga en cualquier momento, pero, sin duda, ayer perdió una gran oportunidad. Y no hablamos de ocasiones de gol; que solo tuvo una, sino que dispusieron de 90 minutos de juego para buscarlo y no lo encontraron.
Por más discursos caseros que se brinden al concluir la primera parte de la final, tan cajoneros como que estamos 0-0; aquí no ha pasado nada; es el primer tiempo de un largo partido y allá vamos a darlo todo; la puritita verdad es que Herediano tenía que ganar en su patio, para ir más tranquilo al patio ajeno.
No lo hizo y ahora está contra la pared.
El juego de ida de la final fue poco emotivo y nada espectacular; en las porterías hubo poco peligro verdadero. El remate de Leandrinho, al primer palo; el obús que elevó Madrigal; la serie de inefectivos tiros de esquina lanzados por el anfitrión sin pizarra; el susto que le metió Gabas a Moreira luego de que soltó el lejano remate de Meneses; el achique de Leonel a Ureña y el ¿penal? de Patrick a Froylán.
Resaltar el orden defensivo de la Liga, que amerita vítores para Mauricio Montero; destacar el planteamiento de Oscar Ramírez, muy propio de lo que se jugaba y sobre todo, en dónde se jugaba y cuestionar la falta de ambición y agresividad del mediocampo herediano.
En esta misma Nota en los previos del juego, destacamos que era en la cintura de las formaciones donde se podía definir el resultado. El marcador en blanco significa que los volantes del Alajuelense le ganaron la partida a sus colegas rojiamarillos, y ese aparentemente lapidario empate en casa de los discípulos de Orlando de León, recae en mucho en que no se pudieron juntar Ramírez, Cancela y Madrigal.
Mérito de la retaguardia eriza o propia deficiencia de los locales.
En zona de candela, donde se definen títulos y campeonatos, Herediano solo presentó un gladiador: Froylán Ledezma. A su espalda la voluntad insaciable de Marvin Obando. Lo demás todo amarrado.
Alajuelense no tenía que soltarse; era el Herediano el que debió hacerlo; no pudo y el vaticinio es duro para los florenses, máxime por lo que se observó cuanto entraron Ureña y Argenis en el cierre de la confrontación. Rápido quebraron la defensiva local y en el Morera Soto dispondrán de más minutos para repetirlo.
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