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Sábado, 23 de febrero de 2019



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 03 diciembre, 2010



La Nota que publiqué el pasado martes y que hizo referencia a un aniversario de muerte de mi papá, Leonardo produjo emotivos comentarios.
Quizá sea bueno, mientras se acerca la final entre Herediano y Alajuelense, insistir en algunos temas o desarrollar otros no puramente deportivos.
Sobre la nota a mi padre, Víctor Cervantes Hernández, escribió esto.
“Mi admiración y aplausos a su Nota de Tano del día de hoy. Por un momento me sentí como leyendo un libro como una especie de anecdotario, me trasladé a Italia, Argentina y por último a nuestro país… imaginando las andanzas de sus raíces y de su infancia. Qué excelente virtud para la escritura don Tano, lo envuelve lo envuelve a uno…”.
Cristian Alfaro Rojas comentó.
“Tano, qué columna la de hoy. La abrí pensando en un comentario sobre el superclásico español y realmente le digo que me encontré algo mucho mejor, lo felicito. Aún tengo vivo a mi papá que es un super señor al que cuando falte recordaré como lo hace usted con el suyo y dedicatorias como la suya, nos recuerdan que debemos luchar cada día para que nuestros hijos algún día piensen lo mismo de nosotros”.
Gracias también a Sergio León y a Heizel por sus bonitas frases; Sergio hace pocos meses que perdió a su padre; igual agradecimiento a otras personas que nos escribieron.
Estas reacciones tan emotivas me impulsan a contarles una anécdota que sucedió con papá. Les reitero que era un fiebre del fútbol y que de niño me llevaba al Estadio Nacional.
Los viejos del barrio recuerdan que a la salida de los partidos, si no se subía uno a un bus al frente de Canal 7, tenía que caminar hasta la estatua a don León Cortés.
Al final de un partido nocturno, caminaba yo de la mano de papá, por el caño frente al edificio hoy del ICE. Tendría yo unos seis o siete años. Por un momento me desprendí y me fui caminando delante de él. De pronto escuché a mi espalda un grito desgarrador. Tanooo, Tanno, Tannooooooooo. Volví la mirada y no vi a mi progenitor.
No se cómo hizo o cómo no se mató o fracturó, pero cayó redondito, con todo su cuerpo en una alcantarilla que estaba sin tapa. No le pasó absolutamente nada. Una gente solidaria lo sacó, seguimos caminando y arriba “cogimos”, Sabana y Cementerio, la ruta que nos dejaba exactamente en el corredor de nuestra casa, todavía en pie en la avenida diez. ¡Tuvo suerte papá!

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