Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 26 Noviembre, 2010


Escuchaba al presidente del Alajuelense, Jorge Hidalgo, a pocas horas de dejar el cargo, manifestar que le gustaría dedicarle mucho tiempo a la Unafut, para ver si acaso se transforman las estructuras del fútbol costarricense y se modifica uno de sus mayores tumores: la forma en que se juega el campeonato nacional.
Sobre este tema y con todo respeto para el Santos de Guápiles, que no tiene la culpa de nada, salvo el voto de su asambleísta a la hora de “planificar” el torneo, si el club de Guápiles campeoniza y está a tres partidos de lograrlo, su título se convertiría en la prueba más fehaciente de la pésima e injusta forma de jugar el torneo mayor.
Hoy puede ser Santos; ayer fueron Liberia Mía y Brujas; antes Saprissa, Alajuelense, Herediano; en fin, todos los 12 clubes tienen la oportunidad de ser un equipo irregular e incluso perdedor en la fase inicial de 16 partidos y luego, un par de buenas presentaciones le sobran y bastan para convertirse en campeón nacional.
Y que conste que no estamos hablando de merecimientos; puede que los liberianos y los hechiceros en su momento los hicieron para ser monarcas, pero no cabe la mínima duda de que la forma como se juega el campeonato en Costa Rica no sirve para nada. Ni siquiera para mejorar las recaudaciones.
Con excepción del Cartaginés, que cuenta con la afición más leal, identificada, sufrida y ansiosa del fútbol criollo; obsesionada por conquistar un título que le es ajeno desde hace 70 primaveras, prácticamente nadie volvió a observar un llenazo ni siquiera en los estadios de los grandes.
Estas son divagaciones del torneo; retornando a los juegos de ida de las semifinales, el Alajuelense probó con creces ser el mejor equipo del torneo y Oscar Ramírez como estratega ordenó su mejor partido del campeonato. Las variantes ordenadas por el “Machillo” le dieron un vuelco al juego y la velocidad de Ureña y Guevara, veneno puro para la retaguardia local, muy precipitada en colaborar en ataque.
Mención de honor para Johnny Acosta; su presencia atrás fue la credencial que le dio seguridad a todo el equipo.
Cartaginés no aprovechó el gol tempranero; debió apretar para “liquidar” o mínimo no llegar contra las cuerdas al Morera Soto. El triunfo justo de Santos ante un apático Herediano, podemos comentarlo mañana.

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